La muerte del futbolista argentino Diego Armando Maradonna, movió muchas cosas en la sociedad en nuestros días, en esta época, durante varias horas, nos dimos cuenta cómo miles de personas, se aventaron a recordarlo en su Argentina.

Muchas personas arriesgando su salud, ante los actuales niveles de contingencia epidemiológica, que hay diferentes niveles en cada país, pero están marcadas por las autoridades y siempre es importante seguirlas.

Aunque en este caso se vieron a muchas personas en los video reportajes que hicieron cubertura, del funeral y las personas sin cubrebocas que causaron caos.

Ahora, bien en esta columna analizamos además fenómenos mediáticos sus impactos sociales, y lo que representa en nuestra era.

Se puede hacer un análisis profundo, un análisis donde describimos, aspectos sociales, políticos, deportivos, y mediáticos.

Un fenómeno deportivo como Maradona, implica muchos aspectos de su vida profesional y aquella privada, que se dio a conocer por todos lados y en todas partes, generando muchas de esas ocasiones una tremenda polémica.

Debo hacer mención, que, en lo personal, nunca he sido adepto al futbol, en ninguna de sus manifestaciones, que tampoco he tocado un balón de futbol, no pienso hacerlo en ninguna oportunidad, y jamás he seguido a ningún equipo ni jugador, ni me intersa.

Una vez aclarado este asunto, analizo la perspectiva del Paradigma como teoría de la comunicación, que ha marcado el futbol, en los medios masivos de comunicación, al ser un evento deportivo distractor de masas, al ser un enorme negocio millonario, y al ser una válvula de escape del público cautivo.

Pero además nos permite analizar, y reflexionar, sobre el tema que le otorgué a esta columna, ¿cuál es la calidad de nuestros ídolos?

A lo largo de la vida vemos líderes de opinión en la radio televisión, diferentes medios masivos, escuchamos la música de aristas que comparten su talento y creatividad, o vemos películas, de creadores cinematográficos, con sus obras y productos.

A lo largo del tiempo, vamos admirando lo que hacen los otros, lo llamados héroes, en diferentes campos, la ciencia, la música, el cine, la televisión, en fin.

Y llenamos parte de nuestros vacíos internos, con lo que hacen los otros.
De acuerdo a la Teoría de la comunicación, El Construccionismo señala éste se basa en la creación de estereotipos que influyen de forma determinante en la manera de actuar de los individuos. “La personalización, la fabricación de héroes”.

El futbol, ha desarrollado este teorema en la práctica, donde hombres comunes y corrientes, alcanzan niveles de idolatría, por su desempeño atlético, y en ocasiones sus alcances han llegado más allá, cuando los protagonistas de este deporte, trascienden en la cultura popular de una o de otra forma.

Los medios de comunicación masiva en la comunicación de masas, han logrado que sean mucho más los deportistas que se impactan con todo en la cultura pop de las sociedades del mundo, a diferencia de otros personajes de la cultura, como escritores, que son mucho menos los que trascienden.

En este caso analizo cual es la calidad de ser humano, de este futbolista argentino, debido a que, en su trayectoria personal, y pública, ha dejado muchos momentos épicos, debido a todas sus manifestaciones de adicciones.

Pero así son algunos héroes, que han sido proyectados por los medios, héroes con vicios, y que han afectado a ciertas personas cercanas a ellos.

Como un comunicólogo, como periodista, analizo a este personaje, en esta columna, que deja mucho que desear, y que muchos alaban sus actos en el deporte, pero pocos se preocupan por que hizo afuera de la cancha.

Amable lector, agradezco su lectura, en esta entrega número 79, esperando me acompañe la próxima semana, en otro tema, y como siempre agradezco a Síntesis Hidalgo el espacio en esta prestigiada publicación informativa.