La inseguridad representa una de las mayores problemáticas en México, porque se ha convertido en un panorama que afecta negativamente a toda la sociedad.

En la actualidad podemos observar distintas causas que le abonan al incremento de la inseguridad en el país, como: Infiltración del crimen organizado en todos los niveles (municipal, estatal, federal) de los distintos mandos, corrupción en los cuerpos de policía, falta de trabajos de inteligencia, manejo de la inseguridad como tema político, pobreza, etc.

Como bien sabemos, éste no es un problema del último año, es un lastre que distintos gobiernos han ido arrastrando con el paso del tiempo. Pero lo dicho anteriormente como causas probables, es solo una capa externa que cubre a un problema púbico; pero para atacar el problema de raíz, se necesita conocer la historia de la descomposición social y de cómo distintas acciones gubernamentales han incrementado la inseguridad pública.

En la llamada transición en México, a la llegada del presidente Vicente Fox, de manera poco objetiva, su gobierno expresó, que, El Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) había sido utilizado con fines de espionaje político y no como una herramienta gubernamental técnica para la generación de inteligencia de seguridad, así que decidió desaparecerlo.

Posteriormente, el presidente Felipe Calderón, dando continuidad al gobierno anterior, solventó declarar la guerra contra el crimen organizado, por los resultados obtenidos, no fue estrategia suficientemente planeada.

Entrando al sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, se recuperó la figura del CISEN, pero en la práctica, se vio su débil uso gubernamental y regresó a ser ocupado con fines políticos.

Menciono este breve diagnóstico histórico, porque no podemos culpar a una sola acción u omisión gubernamental para este problema actual, si no conocemos las causas de su origen y su evolución; también, es de sabios conocer la historia, a efecto de evitar incurrir en los mismos errores y aprender de ellos.

En el gobierno actual, Alfonso Durazo renunció a la Secretaría de Seguridad Pública y Ciudadana, dejando cifras muy altas en materia de inseguridad, como el incremento del 8.2% en homicidios dolosos, comparándolo con el sexenio anterior, así como incremento de los feminicidios.

Dentro de los casos más sonados a su cargo, fue la captura del hijo del “Chapo” Guzmán, Ovidio Guzmán en Culiacán, dejándolo libre unos instantes después; así como el caso del multi-homicidio de la familia LeBaron, dejando asesinadas mujeres y a menores de edad.
Debemos recordar, que Alfonso Durazo estuvo dentro del gobierno de Vicente Fox, quién lo acusa de renunciar a su cargo para buscar una gubernatura, dejando nulos resultados para el país. Es evidente que Durazo no es responsable de la inseguridad, pero, si de mencionar al inicio del gobierno federal, que en 18 meses ya no existiría la misma.

Lo anterior, nos deja como moraleja, NO prometer lo que NO se pueda cumplir.