En el Pabellón Artesanal de la feria San Francisco 2019 de Pachuca, en esta edición participa María Lucrecia Hernández Atenco, una artesana originaria de la comunidad de Santa Ana Tzacuala, municipio de Acaxochitlán, quien este año ganó el Séptimo Concurso Nacional de Textiles y Rebozo 2019 para Hidalgo.

Invitan a admirar productos de 200 artesanos del Pabellón Artesanal

Con una gran sonrisa y muy afable, Lucrecia comparte un poco de su trayectoria a Síntesis, al recordar que ella empezó su trabajo entre los 11 o 12 años, comenzando a bordar y a tejer, “como digo, no tenía ni con que empezar, como vi que mis hermanas tejían y se compraban sus hilos, luego les agarraba, ellas ya sabían, y yo cuando empecé no sabía cómo hacer esas cosas, y les agarraba sus hilos y me iba a esconder para aprender, tejía con unas varitas, unos palitos así chiquitos, empecé y luego la verdad ya me fue bien”.

Indica que armaba y tejía y luego ya le empezó a salir bien, pues tejía cintas pequeñas, como de una cuarta, “lo intenté y sí aprendí de ver a mis hermanas cómo bordaban, luego así les pedía tela del cuadrille y empecé, luego vi que bordaban en la manta y ya empecé a agarrar modos y lo aprendí, y luego para tejer de esas piezas, ya son más de los chales que ahorita que traigo, eso en la urdidora ya lo urdí y luego eso para tejer, nosotros hacemos atole de masa y lo echamos (a la tela) cuando hace calor, porque así se puede tejer y si no, se revienta, y con eso ya se pone media tiesa y se puede tejer”.

Lucrecia explica que las fajas las teje en telar de cintura, las cuales son de algodón, “me gustó tanto que así aprendí a tejer y bordar”.

Recuerda que primero empezó a vender en su comunidad las fajas, que le encargaban, al igual que los quexquemetl que le pedían sus amigas, quienes le encargaban estas prendas en Santa Ana Tzacuala.

Con el tiempo, los chales que hacía, su hermana los llevaba a Acaxochitlán a venderlos a los comerciantes que compraban por mayoreo. Poco después empezó a hacer blusas, y la comenzaron a invitar a salir fuera, pues una funcionaria de apellido Valdespino la invitó a llevar sus bordados a San Luis Potosí, después fue a Puebla y comenzó a ser invitada a Pachuca y a la Ciudad de México.

Comparte que el arquitecto Arturo Castelán Zacatenco fue uno de los primeros que fue a buscarla, al conocer su trabajo, quien la llevó a Puebla con todo y su telar, y allá encontró a un señor de Pachuca, Josué Rojas, quien la felicitó al ver su labor y su entusiasmo.

Este hombre le propuso buscarla para hacer trabajo conjunto, quien le comenzó a llevar prendas de vestir ya cortadas, para que le hicieran bordados a las piezas, como faldas y vestidos, trabajo que aun realiza.

Su fama llegó a más personas, quienes le van a buscar para hacer prendas, además de que de continuo la invitan a participar en Pachuca en la feria, así como en concursos.

Lucrecia recuerda que los primeros concursos en los que participó fueron en su tierra natal, pues la primera vez le avisaron de Acaxochitlán, y de a poquito fue obteniendo premios, “primero como dos mil pesos, la verdad si me gustó que me dieron y la seguí, y hasta ahorita me habló de aquí de Pachuca el licenciado Joaquín, que si quería concursar, pero mi pieza debía traerla hasta acá (en Pachuca) y ya lo vine a dejar”.

Comparte que para el premio de este 2019, primero le llamaron para participar, para tomar las fotos de su trabajo porque lo iban a mandar al Vaticano “y luego de eso venimos y me dijeron que iba a concursar en estos días, y esa pieza la vine a dejar y esa pieza la vine a terminar enfrente de ellos, de los bordados de la blusa y luego el quesquemetl aquí lo terminé de hacer en Hidarte, ahí estuvimos y aquí lo termine”.

Aunque fue con presión y algunas carreras para armar sus piezas, Lucrecia cuenta que una vez que terminó su conjunto, el funcionario de Sedeso, al observar la calidad del trabajo, le auguró que su conjunto tenía pinta para ganar el concurso al que iba a ser inscrito, “le vamos a rogar a Dios que sí va a ganar”.

Y en efecto, su trabajo fue enviado a concursar en el premio Nacional de Textiles y Reboso 2019, el cual se adjudicó el primer lugar en la categoría de textiles de algodón, enredos, fajas, tejido de cintura y pedal, “pasaron días luego de que lo entregue, y luego me hablo el licenciado Alejandro, que es el encargado de Cultura de Acaxochitlán, para avisarme que le avisaron del Fonart que yo gané, me preguntó ¿Qué fuiste a dejar? Yo pensé que no se iban a enterar, pero fueron ellos los primeros que se enteraron y me avisaron que gané el premio”.

Incrédula, Lucre aún no se repone de la sorpresa del premio ganado apenas en septiembre, gracias a un traje completo compuesto por hilado en malacate, con un quesquemetl con la misma técnica y con una blusa bordada con hilo en algodón.

Feliz, le complace que todos en su comunidad la felicitaron por echarle ganas y tener la suerte de ser la triunfadora del certamen.

Ahora, con un poco de calma y una gran sonrisa, Lucrecia atiende el stand que le corresponde en la Feria de San Francisco en Pachuca, en el Pabellón Artesanal, donde ofrece sus cintas, fajas, chales, quesquemetl y blusas con bordados espectaculares, las cuales tiene de lo más caro hasta lo más barato, pero con bordados de gran colorido y de gran calidad, además que de vez en cuando inventa prendas, las cuales asegura cuesta mucho trabajo hacerlas, como horongos con bordados que próximamente va a meter a concurso.