SEPH impulsa la enseñanza de lenguas indígenas

Raymundo Isidro Alavez

La historia es registro de acontecimientos nacionales y mundiales de carácter económico, político, social, bélico y místico. También es investigación de invención de tecnologías, descubrimientos científicos, trastornos originados por la naturaleza y proyectos de grandes contrariedades de grupos originarios. Desdichadamente revisar hechos pasados sirven para mantener resentimientos, verlo de esta manera es inconveniente por salud mental. Los hechos históricos sirven para aprovechar las experiencias, rectificar errores, corregir rumbos y buscar las causas de las decisiones aplicadas que no dieron los resultados esperados.

Las ideas planteadas obedecieron a las circunstancias presentadas en determinados tiempos, solo fueron esbozados para cumplir a las condiciones económicas, políticas y sociales. Estos proyectos no prosperaron por la falta de talento, imaginación y voluntad de algunos responsables de la administración pública. Por fortuna siempre hay quienes poseen mentes lúcidas en la toma de decisiones acertadas y aplicadas en forma inteligente, sólo entonces es cuando hay resultados positivos.

En México, a partir de la segunda década del siglo pasado, se le dio impulso a la educación solo con el idioma español, en tanto que la educación indígena fue aislada. Sin embargo, se capacitó a maestros en lengua castellana con el fin de trabajar en las comunidades rurales, con libros redactados en español. Entonces, el docente bilingüe solo ocupo sus conocimientos de su lengua originaria para ser el contacto con la población, sin aplicar programas educativos para hablantes de lenguas nativas. Tampoco se redactaron materiales para la enseñanza de la escritura en lengua materna.

Con la política educativa implementada en esos cuatrienio y sexenio fue disminuyendo el número de hablantes de las lenguas originarias. Mas saber español no deja de ser indígena, porque impera las prácticas cotidianas en su lengua materna a través del contacto con su misma comunidad. Es decir, se pierden hablantes. Mas no por ello dejan de ser indígenas y dejan de padecer sus condiciones en que se desenvuelve.

A manera de ejemplo el excelente trabajo de Beatriz Garza Cuarón con el título de Los hablantes de lenguas indígenas de México; el caso de Oaxaca publicado por el Colegio de México extraigo los siguientes datos: “1930 la población total era de 14, 834,780 millones, en 1970 subió a 48.225, 238, los habitantes monolingües y bilingües de lenguas indígenas en 1930 eran 2,251, 086 lo que representaba el 15 % de la población total. En cambio, en 1970, si bien eran 3,030, 254 en el momento que la población total del país había aumentado en casi 50 millones (48, 225, 238). Es decir, entre 1930 y 1970, si bien en números absolutos los hablantes indígenas habían aumentado en 800, 000 en números relativos del porcentaje de hablantes indígenas, habían disminuido del 15 % al 6.4% de la población.”

La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) destacó que la población total de México en el año 2000 fue de 97 millones 483 mil 412 personas, de las cual 10 millones 253 mil 627 eran indígenas, es decir el 9.8 % de los habitantes del país, las cifras son de manera descendente dada las políticas implementadas no dieron los resultados esperados para el 2005 en el conteo se registró 150 mil indígenas menos.

Los proyectos sexenales tanto de gobierno federal como local no siempre han tenido el seguimiento adecuado para la elaboración de textos en nivel primario se concluyeron, si al caso lograron editar hasta el cuarto año, tampoco se hay continuidad a la enseñanza de lenguas aborígenes en la educación secundaria, y mucho menos en el medio superior y superior. A excepción de las escuelas Normales donde se imparte la Licenciatura en Educación Indígena y en la Universidad Pedagógica Nacional. Institución donde emergió el proyecto de la enseñanza de lenguas originarias.

La supervivencia de las lenguas maternas depende del proyecto de la Secretaría de Educación Pública federal y de los secretarios de cada entidad federativa. En lo que corresponde al secretario de Educación Pública Estado de Hidalgo (SEPH), LAI Atilano R. Rodríguez Pérez ha puesto su interés en la enseñanza de las tres lenguas más habladas del estado: náhuatl, hñähñu y tepehua.

Dicho proyecto es dirigido por el Mtro. José Luis Rivera Garay, director de Educación Indígena de la SEPH, es el responsable de continuar la capacitación de docentes de Escuelas Primaria Indígenas. Para tal empresa el 13 de septiembre pasado dio inicio el curso taller, impartido por personal académico de la Universidad Nacional Autónoma de México con conocimientos en Educación Indígena.

El sitial del curso fue en Chililico, Huejutla, Hidalgo, la sede 1304 de Centros de Maestros, acudieron docentes de Educación Primaria Indígenas de los sectores 01 de Huejutla a cargo del Prof. Nicolás Antonio Medina Celestina. Acudieron profesores del sector 04 de Atlapexco bajo la conducción del Prof. Hilarino de la Fuente, docentes de la misma área del sector 06 de Huejutla bajo la dirección del Prof. Cruz Hipólito Vite Concepción. El Mtro. Sergio Salazar Guzmán, Asesor Técnico de la Jefatura de Sector 01 de Primaria Indígena dio la bienvenida a instructores y a los 65 docentes del curso.

En palabras del Mtro. Salazar Guzmán el curso tiene por objetivo intensificar los protocolos cívicos, en la lengua materna y elaboración de libros digitales en el idioma náhuatl, dichos manuales de apoyo son con el fin de tener materiales escritos y auditivos elaborados con testimonios de alumnos y docentes; destacando conocimientos ancestrales de las comunidades de habla náhuatl.

La enseñanza del náhuatl, hñähñu, tepehua, mixteco y las lenguas originarias, no solo es el aprendizaje de palabras, sino son expresiones para interpretar el mundo cognoscente, pensamientos y sentimientos. Ningún grupo étnico es igual que otro, al poseer pensamientos distintos, también requieren diferentes modos de resolver sus dificultades y de manifestar con palabras su filosofía de vida como lo manifestó Nezahualcóyotl en su pieza poética “No acabarán mis flores”:

 

No acabarán mis flores,

No acabarán mis cantos.

Yo cantor los elevo,

se reparten, se esparcen.

Aun cuando las flores amarillecen,

serán llevadas allá,

al interior de la casa

del ave de plumas de oro.

 

La noble profesión de enseñar da la oportunidad de elevar la voz para proponer, sugerir y contribuir a que la situación del hablante de lengua originaria mejore su forma de vivir.

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