Inició el período vacacional de verano y contrario a años anteriores, no se advierte entre prestadores de servicios turísticos el entusiasmo característico conque solían recibir cada temporada de asueto, pues este sector se ha contraído en los primeros seis meses del año tanto en Hidalgo como en el resto del país.

Vive el turismo una situación por demás preocupante y que amerita ser atendida de inmediato, pues decisiones tan drásticas como desaparecer el Consejo de Promoción Turística (CPT), o desdeñar problemas como el sargazo, afectan a la industria que, después de las remesas de connacionales, es la que produce más ingresos en el país.

Decisiones como eliminar la bolsa de apoyos a los Pueblos Mágicos o desaparecer el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), se ha reflejado negativamente en la industria del turismo sin playas, en el cual está incluido el estado de Hidalgo.

Pero además, las políticas económicas gubernamentales en general han generado una contracción en el mercado que se refleja también en la actividad turística en el país, pues son los viajes de recreo, la diversión, de lo primero que sale de la lista de prioridades de la población cuando se tiene una crisis económica como la actual.

Han sido decisiones gubernamentales que, de entrada, llevaron a México a caer del sexto al séptimo lugar en el ranking de  los países con mayor turismo internacional, con el riesgo, reconocido por el propio secretario de Turismo (Sectur), Miguel Torruco Marqués, de llegar a caer hasta un noveno lugar.

Las expectativas de crecimiento de este sector, que ha venido desarrollándose a un ritmo de entre 6 y 7 por ciento en los últimos años, han sido recortadas para este 2019 a solo 1.6 por ciento.

Todo ello se ha traducido, como decíamos inicialmente, en una contracción de tan importante industria para la economía mexicana.

Tenemos entonces que en destinos turísticos de gran éxito como Cancún,  el turismo estadounidense, argentino, brasileño, canadiense e inglés ha registrado bajas de entre 10.61 y 21.66 por ciento, lo que se traduce en una una caída de 92 mil 934 turistas tan solo en el primer semestre del año.

En Acapulco, los hoteleros rematan sus espacios para este verano.

Y en Hidalgo esta industria, en la que hasta el 2018 todos los municipios querían ser Pueblos Mágicos, el sector de balnearios y parques acuáticos, el más concurrido de todos en el estado, registró en Semana Santa una caída del 25 por ciento en comparación con cifras del año anterior.

Es indudable que la gran mayoría de los mexicanos respaldamos la decisión presidencial de eliminar la corrupción, del saqueo y las negociaciones leoninas con recursos públicos, pero es también por demás evidente que las medidas gubernamentales, de rasero parejo, están causando severos daños.

Es indispensable que el presidente Andrés Manuel López Obrador se tome el tiempo necesario para revisar dependencia por dependencia, limpiar las mismas de corrupción pero también evaluar los resultados, positivos o negativos que cada dependencia deja, y no pretender que tan pujante industria sobreviva con la felicidad que da el ser honestos y tener prestigio personal.

Recordemos que al menos en Hidalgo, el centenar de balnearios y parques acuáticos pertenece a empresas sociales integradas por pequeños propietarios y ejidatarios, muchos de ellos indígenas, que en los últimos 40 años vendieran quesadillas o artesanías a las afueras de los balnearios, realizaran trabajos de construcción y limpieza en el interior de los mismos, y que ahora ven con orgullo como sus hijos, sus nietos, son licenciados en Turismo, contadores públicos, abogados, etcétera.

Es de desear un México sin corrupción, sin influyentismos, con una brecha menor entre los que más y menos tienen, pero también un México en donde se distribuya riqueza, y no pobreza.

✉️ dolores.michel@gmail.com

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