El municipio de Zimapán realizó el primer reglamento de imagen urbana luego del nombramiento como Pueblo Mágico con el que se prohíbe a los habitantes la modificación de sus viviendas en la medida de las posibilidades, así como una adecuación de los comercios en el centro histórico que van desde la pintura de los negocios hasta el tipo de anuncios que utilizan.

Con la creación del reglamento de imagen urbana del municipio de Zimapan, los habitantes de las localidades, colonias, fraccionamientos, unidades habitacionales y demás núcleos de población deberán mantener su estructura original hasta donde sea posible, a través de la conservación, remodelación y aprovechamiento de aquellas edificaciones que pudiesen ser en su momento rehabilitadas y que éstas representen un valor cultural o histórico para la misma.

El decreto especifica la prohibición de construcción, cambio de altura o remodelación de cualquier edificación que altere o modifique la imagen típica del lugar, ya que sólo se permitirán aquellas que cumplan con los lineamientos previstos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del ayuntamiento, conforme a lo establecido por la Dirección de Obras Públicas y Reglamentos Municipales.

Dentro del capítulo noveno, de las responsabilidades de los habitantes, señala en su artículo 53 que están obligados a coadyuvar y contribuir en la conservación, preservación y mantenimiento de la imagen urbana de Zimapan a través de acciones de limpieza, remodelación, pintura, forestación, tanto en los bienes inmuebles de dominio público o privado, del patrimonio histórico, de las áreas verdes y en general de todos los bienes que sean de uso común.

En cuanto a la Imagen del Centro Histórico de la Ciudad, el reglamento especifica que, se mantendrá y vigilará el orden del comercio fijo y semifijo, así como aquellos casos en que se permita la venta en temporadas especiales, Los toldos de los negocios, deberán ser fabricados en tela de lona o material similar; en color liso verde.

Se permitirán únicamente celebrar actividades de carácter cívico, solemne o tradicional, siempre y cuando se cuente con la aprobación del ayuntamiento, y quedará estrictamente prohibido colocar propaganda en el primer cuadro o anuncios luminosos. Para que tanto los comerciantes, empresarios, habitantes y residentes se adecuen al nuevo marco normativo, se estima un periodo de uno a tres meses para su socialización.