Como si fuera poco cuando atraviesas por un mal momento en tu vida hay personas que no quisieras que se dieran cuenta de cómo te sientes; por ejemplo, tus hijos.

Y así cuando no puedes más vas y te encierras en el baño y te cubres el rostro con la toalla para que tu llanto no se escuche o derramas en silencio tus lágrimas en la cocina, mientras lavas los trastes…cuidando que nadie se de cuenta de que ya no puedes más.

Y luego te sobrepones un poco para sonreír frente a tus hijos, insistes en darle la vuelta a tus pensamientos y tus preocupaciones, por lo menos por un rato, pero a veces, resulta muy difícil… la crisis sigue ahí.

Sabes que lo que te duele o te preocupa no va a cambiar de la noche a la mañana, te cuestionas el cómo poner buena cara ante los malos tiempos, buscas y recuerdas lo que está bien en tu vida, y te aferras a seguir por ello.

Es cierto, no es tan sencillo estar bien cuando no estas bien, y se vale, es válido no estar bien cuando la estas pasando tan mal, y no es cierto que solo con la intención se arregla la situación, lo cierto es, que a pesar de lo que sientes, si puedes seguir adelante, porque has podido antes y esta vez también podrás, en ocasiones tienes que recordarte que antes has podido superar y resolver otros asuntos que en su momento te hicieron sentir como ahora, o tal vez peor.

Y créeme, nadie espera que te canses de fingir que estás bien, ni que te sobrecargues por no admitir lo que estás experimentando… tienes derecho a estar mal, a solicitar que tus hijos o tu familia te comprendan y que sepan que estás haciendo todo lo necesario para resolver lo que te abruma.

Necesitas apapacharte, cuidarte, escucharte, comprenderte… no para tirar la toalla, sino para retomar tu fuerza y continuar.

Los días nublados pasan, como dice el refrán: “no hay mal que dure cien años…”, esto también pasará.

Aférrate a lo que dentro de tus preocupaciones o dolores está bien, porque esto es tu sostén en los tiempos difíciles.

 

Tú mismo eres tu fuerza.

Es posible que no sea sencillo, pero no es imposible, cuando predomina la parte de ti que es más saludable… si te enfocas en lo negativo, en lo que falta, en el dolor, terminaras sintiéndote peor.

Utiliza tu sentido de realidad para recurrir a soluciones practicas, no para hundirte.

Mira el poder de la actitud positiva, ¿Por qué personas en situaciones altamente críticas se perciben como si nada les estuviera pasando? Es su actitud la que hace la diferencia, entre llorar y darse por vencidas y asumir los retos y la vida cómo viene, claro, poniéndose las pilas para solucionar lo que está a su alcance.

¿Cómo estar bien cuando no estás bien? Centrándote en las soluciones NO en los problemas, admitiendo hasta dónde y qué puedes hacer, cuidándote… y asumiendo la mejor actitud, lo más positiva que te sea posible.

Alguien me dijo: “No puedes decir: ¡paren el mundo, me quiero bajar!“… y es muy cierto, elijas lo que elijas, el tiempo sigue su marcha, la vida sigue, así que si haces una pausa que sea para continuar con más bríos y con una energía renovada… con la determinación de estar bien y mejor.

 

¡Si puedes! Recuérdalo.

¡Abrazos!

 

 

Twitter: @Lorepatchen

Psicología y Coaching