No se comienza de nuevo desde cero, se hace desde nuestra historia, desde la experiencia de lo que ya vivimos, y mejor aún, desde lo que ya aprendimos.

Dicen y es cierto que lo que le da sentido a lo vivido es encontrar el para qué y el sentido que esto ha tenido, así los resultados no hayan sido los esperados o lo percibamos como equivocación si lo permitimos podemos encontrar la ganancia que cada situación trae consigo, ya sea en la madurez, en el conocimiento o bien, algunas veces, hasta en lo que deja de estar presente.

Sin embargo, nos da mucho miedo si quiera pensar que podríamos tener que empezar de cero, y por eso nos quedamos en donde no somos felices: relaciones, trabajo, estados emocionales, etc.

¿Da miedo volver a empezar? ¡Claro que si! ¿A quién no? Más cuando las creencias de que ciertas características personales lo hacen aún más difícil: por ejemplo, no se siente el mismo temor a empezar de nuevo cuando se tienen veinte o treinta años que al tener cincuenta o sesenta, es cierto, pero, si lo pensamos bien, no es la edad lo que importa sino lo que hemos ganado con los años… visto de esta forma cambia totalmente el enfoque, una persona madura sabe que su ventaja radica precisamente en cuanto ha aprendido, en su experiencia.

No se empieza de cero si ya lo intentaste, si ya apostaste por un sueño, si ya puedes hablar de lo que es amar con todo tu ser a alguien.

No se empieza de cero si ya hiciste amigos y aprendiste de ellos, ni cuando perdiste casi todo por arriesgarte… después de vivir nunca más se empieza de cero, eres tú quien elige si comienzas desde el piso o en pie con las manos repletas de experiencia y sabiendo que esta te acerca mucho más para llegar a donde quieres.

Vivimos queriendo no perder y en ello dejamos de ver cuánto vamos ganando.

No se empieza de cero, no si no lo quieres… no, si te reconoces con todo lo que eres por más mal que consideres que te ha ido.

Eres tú quien elige si pierdes también tu experiencia o la empleas en lo que te queda por comenzar.Hay que ser generosos con nosotros mismos y reconocer que de algo ha valido la pena lo vivido… cuando nos sentimos perdidos no reconocemos lo que hemos adquirido. Lo que tenemos: recursos emocionales, amistades, familia, y la persona que somos.

Si te toca empezar de nuevo mira todo esto, si quieres que te vaya mejor recuerda empezar de nuevo no es empezar de cero.

En la vida, en el amor, en tu profesión algunas veces te tocará ir por la segunda vuelta, o porque la vida hacia allá te lleva como a quienes se recuperan de una enfermedad o sobreviven a un accidente. Estas son las segundas vueltas de la vida, en las que se ofrece una nueva oportunidad, no para empezar con las manos vacías sino con todo tu ser inundado de tu experiencia.

Y vale la pena, darse una nueva oportunidad, arriesgarse, atreverse, porque esto es la vida, en ella ganamos, perdemos, nos caemos y nos levantamos.

La segunda vuelta puede ser un evento en el que descubras que todo lo que ha pasado antes ha tenido una razón de ser, que te sirvió para crecer, para hacer mejor lo que hoy elijas.

No te des por vencido, mientras tenemos vida tenemos la oportunidad de empezar de nuevo y llegar cada vez más lejos, solo necesitas decidirte y hacerlo… que no te detengan el miedo, ni la desidia y tampoco las creencias limitantes, no tenemos alas para desgastarlas en el suelo sino para volar más alto… tus alas son tus recursos personales y estoy segura de que los tienes, a veces solo hace falta que tú te des cuenta… ¿Lo pensé o lo dije?

¡Un abrazo!

 

Twitter: @Lorepatchen

Conferencista

Psicoterapia y Coaching.

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