Recientemente en el valle de México y zonas aledañas se han experimentado temperaturas extremadamente altas que, aunadas a las condiciones de sequía de la vegetación, han provocado una serie de incendios forestales. Como consecuencia de los mismos, se ha liberado a la atmósfera una enorme cantidad de contaminantes. Unos de los más importantes, aunque no los únicos, son el monóxido y dióxido de carbono, gases particularmente nocivos para los seres vivos.

Estos gases provienen principalmente de la quema de combustibles fósiles: petróleo, carbón y gas natural. Es decir, se trata de productos de la actividad comercial de nuestra especie en este planeta. Por supuesto que existen organismos que se “encargan” de regular la cantidad de emisiones que produce cada país debido a sus actividades comerciales, pero en realidad, estos son rebasados por las prácticas depredadoras de muchos países. En la Ciudad de México está el Sistema de Monitoreo Atmosférico (SIMAT), que es el responsable de la medición continua de los principales contaminantes del aire.

Uno de los efectos más dramáticos del incremento de monóxido de carbono en la atmósfera es el llamado efecto invernadero. Este efecto se presenta cuando la radiación térmica emitida en la superficie del planeta, es absorbida por algunos gases atmosféricos (de manera notable, el dióxido de carbono) e irradiada en todas direcciones. Esto provoca un incremento dramático en la temperatura superficial de la atmósfera, algo que ya estamos experimentando en nuestro planeta.

El conocido investigador Carl Sagan, en su tesis de doctorado, estudió el caso la atmósfera del planeta venus como una consecuencia del efecto invernadero. Venus y la Tierra son planetas muy similares en cuanto a su tamaño, masa y densidad promedio. Sin embargo, Venus presenta una concentración de dióxido de carbono superior al 95%. De manera que este planeta registra el caso del efecto invernadero más notable conocido, con temperaturas promedio superiores a 400°C.

Ello provoca que, incluso durante la noche, la temperatura no disminuya, como sí ocurre en la tierra. Venus es lo más cercano a un infierno. Se cree que la enorme cantidad de gases de efecto invernadero en Venus, provienen de una inusitada actividad volcánica en el pasado. En nuestro caso, se trata de la quema de combustibles fósiles.

De continuar la tendencia, podemos llegar a un punto de no retorno. Ojalá y podamos revertir el daño.

 

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