El hombre es creador de palabras, palabras que al ser relacionadas surge el lenguaje, luego entonces, el hombre crea el lenguaje, y el lenguaje crea al hombre, es parte de su identidad; en palabras de Octavio Paz: “El hombre es un ser que se ha creado a sí mismo al crear un lenguaje. Por la palabra, el hombre es una metáfora de sí mismo… La palabra es nuestra única realidad o, al menos, el único testimonio de nuestra realidad. El empleo de palabras nos describe de lo que somos y pensamos.

El ser humano al relacionarse con otros, para cumplir con sus necesidades, se integró en: horda, clan, tribu, grupo social; agrupaciones en donde se originó la identidad social. La identidad social permite referir a la persona sobre los aspectos distintivos, de quién es, considerado consigo mismo, como dicen que es, de acuerdo a descripción externa, y lo que realmente es, sin que se base todo en la concepción interna, tampoco solo de la concepción de otros, sino todo lo que caracteriza de acuerdo a costumbres, tradiciones, prácticas culturales y cosmovisión ante el mundo externo.

La formación cultural sustentada en conocimientos, hábitos, creencias, prácticas de normas éticas, reglas civiles; costumbres y tradiciones.  La práctica de todo esto, es lo que distingue un grupo social en torno a otros y es descrito y trasmitido mediante el lenguaje. Sin embargo, la identidad también incluye otros rasgos, que es la conformación física, biológica del hombre, estas características se basan en su alimentación y la base principal del hombre mesoamericano es el maíz.

La conformación física del hombre en términos ideológicos en la Cultura Maya Quiche se remonta a varios siglos atrás, de acuerdo a el libro sagrado el Popol Wuj señala, los dioses crearon al hombre primero de lodo, de madera, intentos fallidos por no resistir y no tener movilidad, entonces fue creado por el maíz. “…los animales que trajeron la comida: Yac [gato momntes], Utiú (el coyote), Quel[una cotorra vulgarmente llamada chocoyo] y Hoh [el cuervo]. Estos cuatro animales les dieron la noticia de las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas, les dijeron que fueran a Paxil y les enseñan el camino a Paxil.” Es así como el maíz es parte de la formación biológica del hombre.

La benévola gramínea ha sido y es objeto de inspiración de hombres destacados en el uso de la palabra, resaltan sus propiedades nutritivas y sus beneficios para la salud. Además, ha sido planta para destacar la nacionalidad, he aquí las palabras Ramón López Velarde, abogado y escritor zacatecano de orgullo nacional. En su poesía Suave Patria destacó el siguiente Cuarteto:

Patria: tu superficie es el maíz,

Tus minas el palacio del Rey de Oros,

Y el cielo, las garzas en desliz

y el relámpago verde de los loros.

La poetisa chilena Gabriela Mistral, cuyo nombre verdadero fue Lucila Godoy Alcayaga, Premio Nóbel de Literatura en 1945, venida a México invitada por José Vasconcelos al desempeñarse en la Secretaría de Educación Pública.

El MAÍZ  

I

El maíz del Anáhuac,

El maíz de las olas,

Cuerpo de los mexitlis,

A mi cuerpo se viene.

Otro de los grandes en la literatura del siglo XX es Pablo Neruda, también de la República de Chile y premio Nóbel de Literatura en 1971, en su pieza poética

Han contado el oro que tiene

¿El territorio del maíz?

Sabes que es verde la neblina

¿A mediodía, en Patagonia?

Quién canta en el fondo del agua

en la laguna abandonada?

De qué ríe la sandía

Cuando la están asesinando.

 

El abogado y escritor Jaime Torres Bodet, fue secretario particular de José Vasconcelos y Secretario de Educación Pública en dos ocasiones, parte del sexenio de Manuel Ávila Camacho y en el de Adolfo López Mateos. En su poesía verano, destaca la última parte.

Sentí

En el pecho un gran hueco feliz.

El musgo caminaba entre losas.

Una paloma en el jardín

Se puso a picotear el tiempo

El oro granado del maíz.

 

Alfonso Reyes Ochoa, ensayista, narrador, poeta y critico literario mexicano, Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y fundador de varias instituciones culturales. En la poesía con el título de Caravana, destaca:

 

El campamento de mujeres batía palmas,

Aderezados las tortillas de maíz.

Las muchachas mordían el tallo de las flores,

Y los viejos sellaban amistades lacrimosas,

Entre las libaciones de la honda madrugada

 

Es así como este cereal que ha dado identidad y tradición, entre otros aspectos destacables, se constituye en el color del hombre latinoamericano por excelencia, cuya dieta basada en el maíz ha servido de inspiración a los más grandes autores de nuestras letras, por eso es, dignos de rendir homenaje a través de sus metáforas a este grano dorado. Así, como el trigo identifica al hombre europeo, y algunos países asiáticos los hermana el arroz.