Me cuesta tanto trabajo leer a Margaret Atwood, me tardo mucho tiempo en leer sus novelas de ficción. Reflexionando sobre la causa concluyo que me resulta tan aberrante lo que escribe respecto a un posible futuro para las mujeres, que entiendo, ella lo hace cómo una manera de prevenirnos hasta donde podría llegar éste sistema patriarcal, pero a mí me provoca escalofríos sólo de imaginarlo.

Mi trabajo es, imaginar. Así que imagino un Estado de Hidalgo donde hombres y mujeres sean reconocidos y validados por igual, en paz, en armonía, con respeto, con verdadero y equitativo desarrollo humano, social, económico. Es decir sueño lo mejor para éste pedacito de tierra.

No soy ingenua, entiendo que para que eso ocurra, debe haber un cambio radical en las condiciones sociales, culturales, políticas, económicas, de género y más. ¡Que nos toca a quienes en éste momento habitamos aquí, hacer esos cambios!

Llegar a un puesto por elección popular, representa una enorme oportunidad para propiciar ésos cambios, es un privilegio que no todas ni todos en Hidalgo tienen. Un privilegio es una especie más de poder, la cuestión fundamental es entonces ¿qué se hace con ése poder que tienen ahora los hombres y las mujeres que nos representan en el Congreso?

¡Tienen en éste momento el poder de decidir si avanzamos o retrocedemos, sí sus hijas e hijos se vuelven a tropezar con la misma piedra o no!

Ésta semana, el Congreso decide si se reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo, es una oportunidad de cambio, no cabe duda. Yo deseo sinceramente que nuestras y nuestros representantes no nos condenen, a quienes tenemos una orientación sexual distinta, a una vida en la clandestinidad, como ha sido hasta ahora.

Se trata sólo de reconocer que cualquier persona en Hidalgo, si así lo desea, pueda contraer matrimonio. Que los derechos no sean únicamente para algunos, que no haya ciudadanos de primera, de segunda o de tercera. Que todos los derechos sean para todas las personas.

Por otra parte, en semanas o quizá meses, se habrán de pronunciar además, sobre la propuesta de despenalizar el aborto. Me preocupa mucho lo que está pasando con los grupos radicales de ultra derecha, están amenazando a diputados y diputadas, sembrando miedo y odio entre la población. Igual que como lo hicieron Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet, en su momento, es decir pasajes de la historia que quisiéramos que nunca hubieran ocurrido.

Dice la feminista española Amelia Valcárcel, que sólo hay una manera de enfrentar el miedo, con valentía, requerimos todas y todos comportarnos así ante la amenaza de los grupos más retrógrados.

A las y los diputados de MORENA decirles que tengo fe cívica en ustedes, que de eso se trata la 4ª Transformación, que es esa esperanza de cambio la que los tiene en ésta posición histórica.

A las y los diputados del PRI, hacerles notar que si el PRI quiere regresar a casa tiene que hacer las cosas de otra manera, por ejemplo, legislar a favor de más de la mitad de la población: las mujeres. Que no vale abstenerse, eso es una cobardía, las y los necesitamos ¡ahora!, no después.

Tengo más de treinta años luchando por los derechos de las mujeres, muchas hidalguenses se han beneficiado de ello, eso ni me lo cuestiono, que así sea, pero me queda claro que ¡ahora les toca a ustedes!

Por favor, que decidan no ser los autores del primer capítulo de “El Cuento de la Criada Hidalguense”.

 

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