Por: Brenda Ximena Ramírez Riva Palacio

Hola querido lector, espero te encuentres bien, una vez más agradezco leas estas líneas que escribo con el único fin de hacerte mirar con nuevas perspectivas distintas situaciones sociales o problemas públicos. En esta ocasión, te quiero contar una historia y una reflexión…

Es claro que, a la mujer le han costado luchas y movimientos sociales internacionales para que sus derechos sean reconocidos, me enfocare un poco en los derechos político-electorales. El movimiento por el sufragio femenino en América comenzó en 1848 en la Convención de los Derechos de la Mujer, efectuada en Séneca Falls, Nueva York, que se originó por la exclusión del sufragio femenino cuando se les otorgó el voto a los negros varones. Ahí comenzó la primera ola del feminismo con las sufragistas, donde sus principales causas eran el voto y la reivindicación de la educación de la mujer. Gracias a todo lo acontecido al paso de los años, nació la necesidad de liberación y emancipación, con el fin de ser tomadas en cuenta y poseer las mismas oportunidades y derechos que los hombres. El feminismo nace como una bandera, una linterna para que las mujeres se den cuenta de la realidad en la que viven, y así, poder mejorarla. (Valera, 2005).

Todas estas olas arrasadoras, llegaron a México, donde distintos personajes ilustres como Hermila Galindo y Elvia Carrillo Puerto, comenzaron con los congresos feministas, con el entonces presidente Venustiano Carranza. En México, llevamos solo 65 años que se otorgó el sufragio universal femenino, por citar solo un derecho otorgado, un tiempo escaso para una inclusión integral a la política mexicana, a pesar de todas las leyes, códigos, normas, protocolos, etc. ya creados hasta la fecha.

Michel Foucault (1970) un filósofo francés, nos presenta una nueva forma de mirar el presente, y es basándonos en la retrospectiva del mismo, ya que la mayoría de la realidad que hoy conocemos, son formas instauradas y reproducidas con el tiempo, dándoles continuidad solo a esas formas, por lo que se excluyen a otras y se eliminan del mismo discurso y por lo tanto de la historia, dejándolo en el olvido. Aterrizándolo al tema expuesto, el sistema patriarcal fue instaurado desde la creación de los Estados en todo el mundo, y con esto, reproduciendo las mismas prácticas época tras época, dando como consecuencia la realidad social que hoy tenemos. Por eso la lucha feminista y de más grupos sociales, es contra los lastres culturales que venimos arrastrando, es contra esos hábitos, contra ese adiestramiento que se nos dió a la sociedad en general, contra esas “Maquinas disciplinarias” como diría Foucault.

Hoy por eso vemos a hombres y mujeres marchando por las calles de todo el mundo, exigiendo una mejor vida, tratando de llamar la atención, tratando de poder revertir todo lo que una vez se nos enseñó, porque se nos mostró desigualdad e injusticia social.

Gracias, con ilusión de un mejor país y mundo, Brenda.

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