La señora Angélica Montiel Ramírez, es la única mujer cartero en el Servicio Postal Mexicano en la ciudad de Pachuca, y junto con otra compañera que tiene en Ixmiquilpan, son las dos mujeres que se dedican al reparto de correspondencia y paquetería en el estado de Hidalgo.

Angélica inicia su jornada laboral a las 8 de la mañana, en la oficina postal ubicada en Avenida Juárez, de donde parte a las 9:30 de la mañana a las calles del centro para iniciar con su reparto, jornada que culmina hasta las 4:30 de la tarde.

Recuerda que hace 10 años ingresó al Servicio Postal Mexicano y le gusta el trabajo que hace, “prefiero andar repartiendo, es bonito, conozco a mucha gente, a mí me gusta andar repartiendo en la calle”.

A pesar de ser la única mujer en el ámbito postal de Pachuca, asegura que el ambiente de trabajo es bueno, “bueno entre ellos (los hombres) echan desgorre, a veces se pelean, pero con una no, yo me llevo bien con todos”.

“La verdad me siento bien, sí, hay una compañera en Ixmiquilpan, pero muy bien, nada en especial”.

Angélica Montiel reconoce que al principio le costó trabajo adaptarse cuando entró al servicio postal, porque al principio eran puros hombres, “me cohibía y me daba pena, estar con tanto hombre”.

Ella es originaria de Pachuca, y recuerda que al ingresar, en principio le dieron la plaza de ir a repartir, “yo no entré a oficina, desde el principio me dieron el puesto de cartero”.

Asegura que sí le gusta su trabajo, porque tiene buenas prestaciones y gracias a su trabajo pudo sacar una casa, además de que en el servicio postal también encontró el amor, porque ahí conoció a su esposo, “me casé con un cartero”, dice entre risas, “aquí conocí a mi esposo”.

Reconoce que hace amistades en el reparto, además de que la felicitan, porque es la única mujer, “hay señoras que me abrazan porque soy la única, porque nunca habían visto una mujer cartero”.

Angélica comparte que su zona de trabajo es en el centro, por lo que regularmente anda en Avenida Juárez, Cuauhtémoc, Covarrubias, Moctezuma, Trigueros, por citar algunas.

Sobre las dificultades que llega a enfrentar en el servicio postal, considera que solamente se dan cuando sus compañeros se van de vacaciones, porque a ellos les tocan zonas de cerro, como El Arbolito, o por la calle de peña y Peña, “a mí se me hace complicado, porque me mandan a repartir y a veces no sé, tengo que andar buscando la dirección”.

Indicó que en el centro nunca ha tenido problemas con los perros porque no hay en la zona, pero sí le ha tocado que ha ido a Pedregal de Los Ángeles, donde sí hay muchísimos perros, “allá sí me han espantado”.

Angélica reconoce que su trabajo pone feliz a la gente cuando reciben sus cartas o paquetes que han estado esperando, “me dan las gracias y a veces me dan así una recompensa, un regalito”.

Antes de entrar al servicio postal, recuerda que hacía labores domésticas, así que a los 27 años se le presentó la oportunidad de ingresar a Sepomex, lo cual no dudó ni un instante, “me ayudó a entrar mi hermano, él también es cartero”.

La gente le dice a Angélica que le eche ganas, porque no cualquier mujer hace un trabajo así de pesado, además de que son pocas en el estado quienes se dedican en el estado al noble oficio del reparto postal.