Fue en 1989 cuando se hizo la primera adaptación de la novela de terror del aclamado escritor Stephen King, titulada “Cementerio de Animales”, la cual se convirtió en un clásico de culto de este género.

Ahora, 30 años después, con algunos cambios en su historia original y con una producción más prolija y destacable, llega de la mano de los directores Kevin Kölsch y Dennis Widmyer una nueva versión de este relato de terror.

El Dr. Louis Creed (Jason Clarke) y su esposa (Amy Seimetz) se mudan a un pequeño pueblo de Estados Unidos en busca de una vida tranquila. Pero cuando su hija menor descubre que un cementerio de animales se oculta en su patio trasero, las cosas empezarán a cambiar drásticamente.

Los directores de películas como “Starry Eyes” y  “Absence”, las cuales también juegan dentro del terror, recrean con ciertos giros de tuerca este relato clásico donde se toma como punto de partida la unión familiar, la perdida, y la muerte.

Si bien el ritmo de la cinta es pausado, se toma su tiempo para construir su atmósfera, con pequeños jump scares, pero sin dejar de lado la trama principal, así como sus interesantes subtramas de cada miembro de la familia Creed.

El papel de John Lithgow como este vecino misterioso, le da a la cinta un toque de suspenso que mantienen al espectador al pendiente del destino de los protagonistas y de cómo lidiarán con ello.

Las actuaciones de Clarke, Lithgow y Siemetz cumplen, pero quién se lleva sin duda los reflectores es la niña actriz Jeté Laurence, quién además de carismática, da la peor versión de su personaje de forma acertada y memorable.

Si bien la cinta tiene sus fallas, como su ritmo lento, o lo gratuito de sus situaciones, logra su cometido de entretener y asustar sin rodeos.

Los cambios a la historia original le dan puntos adicionales para quienes esperaban ver una calca de la cinta del 89’.

Entretenida, con la dosis correcta de terror y actuaciones regulares, Cementerio Maldito no trascenderá en nada, pero al menos ofrece entretenimiento puro.

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