Por más que te esfuerces en retener lo que ya no es para ti no vas a lograr que siga ahí, y si lo hace solo te hará más daño.

No es sencillo soltar aquello que amamos o que creemos amar… incluso, deberíamos cuestionar un amor que resulta obsesivo o enfermizo.

Cuando algo es, fluye, se da o permanece sin desgastarse, sin sufrimiento. Si se tiene que forzar es señal de que no irá bien o de qué terminará bastante mal.

Después de intentar una y otra posible solución, o de haberlo intentado todo si no funcionó ya no hay más que hacer, el limite del amor romántico es el amor propio, no deberías rebasar tu dignidad ni tu integridad, por ningún motivo.

Si ya lo hiciste, es tiempo de que te detengas, de que te des cuenta de que las relaciones son de ida y vuelta, si no es así, no hay un vínculo, solo la ilusión de tenerlo.

Si obligas o intentas manipular a alguien para que permanezca a tu lado, tal vez lo haga, pero, es muy probable que en el fondo te siga lastimando el saber que no está porque quiere sino porque se siente obligado a permanecer y lo otro es que tarde o temprano se irá, y entonces vas a sentirte peor, porque hasta ese momento, comprenderás que pudiste evitarte ese dolor.

Suelta lo que ya no es para ti, a veces no lo hacemos porque consideramos que algún día fue nuestro, o porque no queremos que sea de nadie más y el amor no es cuestión de propiedad, no nos pertenece, el otro elige entregarlo o llevárselo.

Igual que el amor que tú das, es una elección, que puede variar, y no deberíamos sentirnos devastados por ello.

¿Por qué no en lugar de convencer al otro de que se quede comprendemos que es momento de soltar e irnos también?

Aún si antes tenemos que levantar lo que haya quedado en pedazos: las ilusiones, las expectativas… el corazón (si realmente pudiera romperse).

No te digo que el duelo será fácil o que no va a dolerte, lo cierto es que duele, y mucho, sin embargo, se aprende a vivir con esa pérdida, y a resignificar lo que se ha vivido.

Uno elige tomar el fin de una relación como un trauma y seguir sufriendo o mirarlo como un aprendizaje y crecer.

¿Es el momento de soltar? Hazlo. Con lo que implique hacerlo, la verdad es que cuando una relación ya no da para más tarde o temprano tendrás que hacerlo, no esperes a que sea más doloroso, hazlo de una vez.

Respeta el derecho del otro a irse y voltea la mirada hacia ti, ¿qué vas a ganar con aferrarte a lo que ya no es?, ¿tiene sentido postergar más tu recuperación?.

De desamor no vas a morirte, encuentra tus recursos para salir a flote, para levantarte y seguir tu vida, incluso mejor que antes.

Para soltar esa relación, tal vez primero necesitas liberarte de las creencias que tienes respecto a la misma, sobre el amor y acerca de ti.

Date cuenta y comienza tu propia revolución.

Tu pareja o expareja no tiene la culpa de no querer estar contigo, los motivos por los que la relación claudico pueden ser responsabilidad de ambos, pero, tu bienestar depende de ti.

¿Cómo quieres estar?, ¿cuál es el costo que estás dispuesto a pagar por permanecer?…

Llénate de amor propio y deja ir a quien tal vez ya se fue.

Date la oportunidad de amar distinto, de construirte una vida con diversas satisfacciones, con otro sentido, uno que no sea aferrarte a lo que no es para ti… ¿Lo pensé o lo dije?

 

Twitter: @Lorepatchen

Conferencista, Psicóloga y Coach

📻 Entre Géneros, jueves 8:00 PM, Hidalgo radio.

COMPARTIR