Suele haber un dicho que dice “Nunca debes conocer a tus héroes”, y esta aplica para el documental realizado para la cadena de televisión HBO, el cual fue dirigido por Dan Reed y que ha causado controversia a nivel mundial.

Leaving Neverland” toma los testimonios de dos hombres que en su niñez fueron parte importante en la carrera del rey del pop, Michael Jackson, y a quienes les bajó la luna y las estrellas por su talento y por ser fans incondicionales.

Los testimonios no se reducen solo a ellos, sino a sus familias, y el cómo Jackson se hacía parte de ellos para consolidar una relación que, al inicio parecía inocente, pero con el paso de los días revelaba las verdaderas intenciones del cantante, que era aprovechar de su fama y la inocencia de los niños para mantener relaciones sexuales con ellos.

Reed sabía de entrada lo que esto significaría, y es que el verdadero valor en esta obra no está en sus atributos cinematográficos o narrativos, sino en la denuncia y la controversia que esta provocará en el espectador.

A modo de conversación, con tomas de apoyo, así como documentos, audios, videos y fotografías, se va ampliando el relato de las acciones del cantante con estos niños que indefensos y asombrados por su cercanía a él fueron abusados.

Además, se explora también el núcleo familiar de los mismos, donde los padres y familiares cercanos de los mismos, asombrados por los lujos y la fama, dejaron pasar por alto situaciones atípicas en el trato del artista con estos niños de apenas 6 y 7 años de edad.

Lo verdaderamente cuestionable como obra en esta realización de Reed, es el lenguaje para provocar reacciones en el espectador, y es que pareciera que cuatro horas de metraje pudieron reducirse para en realidad tocar sin tantas tomas de relleno y sin tanta sobrexplicación, una denuncia que se siente forzada y alargada.

El documental no deja de ser relevante como objeto de denuncia, pero en su trascendencia como película se queda corta como un producto pretencioso, tendencioso y mal ejecutado.

Lo que si logra es hacer al espectador cuestionar las situaciones a las que estas familias se vieron expuestas, a entender la razón de sus acciones desde su punto de vista y como este entorno desconocido para ellos influyó en facilitar a Jackson ejecutar su modus operandi.

“Neverland”, la lujosa prisión de perversiones para estos niños; Jackson como un dócil y amoroso torturador; y los padres, como los verdaderos responsables de un trauma con el que ambos niños, ahora adultos, vivirán toda su vida.

El documental se estrena este fin de semana por el popular canal de paga y seguramente será tema de conversación por un buen rato, el cual cuestionará el lugar en que está colocado este ícono del pop en el mundo del entretenimiento.

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