Hace muchos años, como periodista me tocó cubrir las pláticas de paz entre el Gobierno de El Salvador y la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, que se desarrollaron acá en México.

En El Salvador, mi amigo, entonces corresponsal de guerra Epigmenio Ibarra, cubría las reacciones que se daban allá ante el avance o retroceso de las pláticas. Por Epigmenio, “la cámara que habla”, le decían así en toda Centroamérica, supe lo que ocurría con un personaje, de quién omitiré su nombre, líder paramilitar que en suma se dedicaba a matar guerrilleros.

Éste hombre de ultraderecha, cada vez que daba un discurso, lograba reunir a toda la corresponsalía internacional, no por la profundidad de lo que decía, sino que cuánto más violenta se tornaba su alocución dando detalles de lo que le haría a las y los combatientes que cayeran en sus manos, tenía erecciones, ¡sí, erecciones! Entonces las y los periodistas, estaban ahí, literal para ver cuándo pasaba y burlarse de él.

Esto viene al caso por lo que está ocurriendo en nuestro país con respecto a la violencia contra mujeres y niñas.

¡Me niego a creer y me duele pensar que sea la muerte, la violencia, la humillación, la dominación y el control de mujeres y niñas, el leiv motive, del “placer sexual” de miles de hombres en México, algo está pasando en éste país!

Y claro que saldrán con su babosada de que ¡no todos los hombres!, les respondo cómo se está contestando a nivel mundial ésta aseveración. ¡Son los suficientes como para tener a México en el primer lugar de feminicidios en América Latina y a 22 mil escenas de violencia y acoso contra mujeres y niñas en el metro de la Ciudad de México, cómo las más visitadas en las páginas de pornografía!

Como periodista entré a las páginas de pornografía que circulan en México, y les digo con toda sinceridad a las mujeres que son madres, ¡no entren, no vean, por el bien de sus hijas y de sus hijos!

Lo que vi, me da la claridad suficiente cómo para aseverar que la mayoría de los hombres mexicanos han abandonado la parte más humana, la que requiere de mayor esfuerzo y ésa que es la más ligada a la vida, cómo lo es la expresión de emociones y sentimientos en una relación sexual, vamos vulgo, ¡el erotismo!

Una parafilia, la puedo entender, según John Money sexólogo neozelandés eran casos aislados, ¡no entiendo que pasa!

Y la sensación que me da es que lo han hecho a un lado, por una cuestión de género, ¡porque eso es de viejas, sentir es de viejas,! pero también por el daño que nos está haciendo a todas y a todos el amasiato entre el machismo y una economía neoliberal que ¡todo lo convierte en mercancía, incluso a las mujeres, a las niñas, a los niños y por supuesto, lo que más interesa, sus cuerpos.!

¡Inocentes, inocentes las mujeres que creen que con amor y cuidados van a cambiar a sus parejas!, (acabo de leer un artículo de Rosa Montero al respecto), ¡No, el amor no lo puede todo! Y cómo dice Virginia Depentis, ¡sí tengo tantas amigas que han sufrido violencia y abusos, es que tengo igual número de amigos violentadores y abusadores!. ¿quién chingados garantiza que tú novio, tú amigo, esposo, hijo, amante, sobrino, maestro, gobernador o lo que sea, no es consumidor de pornografía, sexo forzado, o le abona a la trata y a los abusos, contra mujeres, niñas y niños?

Por eso, ¡a la mierda con sus flores y peluchitos, éste jueves, qué doble moral!, ¡vergüenza, vergüenza les habría de dar a todos y cada uno de los hombres en México!

De verdad se los digo, éste jueves ¡no me pierdo mi terapia, la necesito, ése es mi regalo para mí por el día del amor y la amistad!.

 

✉️ botellalmar2017@gmail.com

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