Desde hace tiempo, hago un ejercicio que ¡me divierte tanto!, por eso no es muy seguido. Revierto centenares de años de periodismo hegemónico y pongo en el centro de la noticia a una mujer, ¡claro, no a cualquier mujer!, de hecho sólo han sido tres mis amigas las afortunadas de tener la primera página y las ocho columnas de un diario hecho por mí, donde todo ocurre alrededor de ellas.

No es sencillo, se requiere de una investigación hemerográfica a fondo y muy buen sentido del humor, que para eso me pinto sola y resulta ser muy feminista porque me río del patriarcado hasta que me duele el estómago.

Me he quedado con las ganas de hacer éste regalo a una mujer, Alejandra Mora. El tiempo, la distancia y la dinámica de la vida diaria ya no me permitieron seguir en contacto con ella, muy esporádicamente me enteraba de lo que hacía, su pasión siguió siendo el teatro.

Alejandra Mora, murió la semana pasada en Ciudad de México. Pero no sólo las artes, fueron su motor, en una época en que a nadie le interesaba, Alejandra procuró el bienestar de las hidalguenses.

Les voy a platicar un detalle. Llegué a vivir a Pachuca un 15 de Octubre de 1989, me instalé a trabajar en Radio y Televisión de Hidalgo como sub-directora de noticias, la misión era echar a andar nuevos noticiarios.

Restructurando, me di cuenta que no se hacían órdenes de trabajo para las y los reporteros, como en cualquier otra redacción, sino que salían a la buena de Dios a conseguir la información que fuera, en consecuencia no había línea editorial.

Empecé por ahí y exigí al sub- director de información que se entregaran órdenes para cada una y no de ellos, contemplando claro, la inercia de los acontecimientos que se daban en todo el estado. No les gustó mucho a mis compañeras y compañeros, pero era necesario profesionalizar, de ahí en adelante tenían que saber qué reportear al día siguiente.

Una de mis compañeras, salió en la noche a hablar por teléfono, (no existían los celulares), para pedir su orden de trabajo, de regreso a su casa fue víctima de una violación tumultuaria en el Parque Hidalgo.

Yo lo supe semanas después, cuando ella misma me lo dijo. Sentí una rabia y una impotencia enormes, -¡esto no puede quedar así!-, le dije, insistió en que no se moviera nada.

-¿Quién me puede ayudar, quién me puede ayudar?-, pensé. El nombre de Alejandra Mora, vino de inmediato a mi cabeza, la fui a buscar a su oficina, originalmente, para que me ayudara a convencer a mi compañera de que levantara la demanda, quedamos en que la mandaría a llamar.

Días después, la secretaria de Alejandra me pidió que fuera a un evento que ella tendría unas horas después en las instalaciones del DIF estatal. Estando ahí, se acercó y me dijo, -tú compañera no quiere denunciar y ¡no la vamos a obligar!, pero ven, te voy a presentar a una persona-.

Nos acercamos entonces a una mujer muy joven,- ¡Mira, ella es Azucena García, trabaja en la Procuraduría y quiere lo mismo que tú, pónganse de acuerdo!-, Alejandra se alejó.

Azucena y yo estuvimos platicando largo rato, así supe que el trato que daban en la Procuraduría de Hidalgo a las mujeres víctimas de violencia sexual, era, en muchas ocasiones peor que lo que les había ocurrido. Ella venía pugnando porque se creará la oficina de atención a víctimas especializada en la atención de ése tipo de delitos, pero que no lograba convencer al Procurador.

Poco después, regresamos a la oficina de Alejandra con el proyecto de creación de la primera oficina de atención a víctimas de la Procuraduría de Hidalgo, -su labor, señora, le dijimos, es ¡persuadir al Procurador!- ella contestó: -¡Sí es inédito aquí y ayuda a las mujeres!, ¡que así sea!-

Meses después, mediante una firma de convenio entre el DIF estatal, la Procuraduría de Justicia de Hidalgo y Radio y Televisión de Hidalgo se creó la primera oficina de atención a víctimas en el estado.

¡Así es queridas y queridos, ésa era Alejandra Mora!

 

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