Ser oficial de policía actualmente en México se ha convertido en una labor doblemente difícil, donde la sociedad y las instituciones están mandando en franca desventaja y con herramientas insuficientes a los agentes policiacos, a quienes exigimos resultados eficientes contra el crimen, pero en condiciones adversas y de vilipendio para su función.

El presente trabajo, pretende mostrar una mirada de aquellos hombres y mujeres, que a diario enfrentan a la delincuencia en el campo de acción, en la calle, en las plazas, en las carreteras, ahí donde verdaderamente “se rifan el tiro”, muchos de ellos motivados por una auténtica vocación de servicio a los demás.

Por obvias razones, nuestras fuentes piden se guarde su anonimato, en primera para evitar exponerse y en segunda porque puede no ser bien visto que compartan sus opiniones al reportero de Síntesis.

Así, trabamos contacto con un primer agente a quien llamaremos “Cobra”, con más de 15 años de experiencia en corporaciones del estado de Hidalgo; también con el oficial al que llamaremos “Puma”, que lleva recorridos los caminos de la región centro del país un buen rato.

“Cobra” por azares del destino, abrazó la profesión policiaca, viniendo de otras artes. Para esta entrevista nos recibe en su domicilio, que es como la casa de cualquier ciudadano, sin mayor lujo ni ostentación, nada que sugiera que hay algo demás en el trabajo que hace, quien se toma un respiro antes de iniciar la conversación, enciende un cigarro, y de reojo nos dice “venga”.

Sin más, se le pregunta qué imagen considera tiene el oficial ante la sociedad y cómo se comporta el ciudadano con ellos, a lo que responde: “nos tratan de la chingada honestamente”.

Y refiere que tan sólo en el último operativo de las Fuerzas Especiales Conjuntas, en Cuautepec hubo problemas, porque era la primera vez que ellos los tenían en contra, “vaya, no estábamos peleando su causa, y entramos porque ha habido homicidios por el huachicol. Antes llegaba la policía y estabas a su favor, y ahorita que llegamos y les quitamos su huachicol, la gente en Facebook dice ‘pinches policías rateros, nos están robando’. Pero le diría a la doña, que le ponga en su video, que lo que les estamos quitando es robado”.

Sí es muy diferente el trato, cuando actúas en su beneficio que cuando actúas en su perjuicio, aunque estas dentro de tus normativas, pero cuando tu accionar está en contra de ellos, te tratan diferente, te tratan de la chingada, ya no eres el amigo, ya eres el hijo de la gran puta, ya no es ‘gracias por venir’, sino ‘sácate a chingar a tu madre’, ya no es el saludo, sino son manotazos, gabarrazos o hasta plomazos, ahí nos rafaguearon siete u ocho veces”.

Incluso, en temas fuera del huachicol, “Cobra” refiere que el trato puede cambiar en determinada situación, “por ejemplo, si alguno de sus familiares es víctima de un homicidio, llegó, te doy la atención, al principio bien a todo dar, pásale, te exijo esto y el otro, total, sale el asunto, sale el caso, te invitan a comer, te bajan el cielo y las estrellas. Mas sin embargo, si los tomas como testigos, desde ahí, ya se sienten ofendidos, rehuyen las preguntas ‘no te voy a decir ni madres’ te responden”.

“Cobra” explica que aunque se los hacen ver de forma cívica y que es una aportación de ellos para el caso y la sociedad, la realidad es que no colaboran “y te mandan a la chingada, no te voy a firmar nada, te azotan la puerta, te corren”.

Por su parte, el oficial “Puma”, policía carretero de toda la vida, coincide también en que ya no son muy bien recibidos en la sociedad, “cuando no te necesitan, realmente te ven como una figura de manera que tu como policía los vas a fregar”.

El hecho de ver a un oficial transitar por la carretera, ya piensan ‘ya me viene a fregar el oficial, viene a quitarme algo que es mío’, eso cuando no te necesitan, o lo ven a uno de manera corrupta: el oficial es el que anda ahí mordiendo y haciendo de las suyas, no lo ven como un amigo o un aliado o como una figura en cuanto a seguridad que te pueda ayudar, te ven con el simple hecho de ‘ya me viene a fregar’, no hay una imagen buena del policía hacia la sociedad en general”, reconoce.

De igual modo, señala que ya no es como anteriormente se veía al policía, que inculcaba respeto, “ahora ya no, la gente ya es grosera, altanera, irrespetuosa, te ve y no hay un respeto ya hacía los policías como tal; sí  lo llega a ver a veces, pero de un 100 por ciento, 80 ya no te ve bien”.

“Puma” considera que esta pérdida de respeto se debe a la corrupción, “y no cree en ti, porque de cierta manera, si tú eras una figura de seguridad y a veces te avisaban de un borracho o un asaltante, y cuando presentas a esas personas detenidas y vas a ponerlas a disposición de la autoridad competente, resulta que la gente se entera el día de mañana o pasado que ya salieron, el mal pensar de la gente es hacia el oficial: o que lo dejó ir o le pidió un dinero”.

Sin embargo, pasa que los detenidos pasan a otra instancia, que es el Ministerio Público o un Juez, quienes son los que llegan a dejarlos ir, “pero al final a quien ven mal siempre es al policía, porque fue el primero que tuvo contacto con el ciudadano, y el ciudadano se queda y dice: pues el federal se lo llevó. Y nada más”.

Explica que a veces el ciudadano no sabe los lapsos o momentos que va pasando el detenido por instancias dentro del proceso, “y nunca le van a decir al ciudadano quién lo soltó”.

El ciudadano va a decir: “el oficial lo soltó, ¿Quién fue el primero que lo agarró?”.

No obstante, “Puma” reconoce que como en todos lados, hay buenos y malos policías, porque se sabe que hay oficiales que andan coludidos y dejan ir a los delincuentes, “por eso el miedo de la gente, no sabe si los policías son buenos o malos, no sabe si denuncia o no denunciar, por temor a recibir algún daño”.

Además refiere, “por eso igual la gente no confía, no confía en las instituciones, porque aparte, hay ciertas cosas que uno igual como policía cumple, cumples a veces con tu trabajo, pero otra institución es la que falla con su trabajo, sin embargo al final responsabilizan al policía, van contra el agente y así se va perdiendo la confianza al policía”.

Al revés, consultados sobre cómo los trata el ciudadano cuando sí los necesita, coinciden: “de entrada, la clásica es: ‘vienen ya hasta cuando se les hincha su gana, no llegan a tiempo’, quisieran que estuviera uno al momento”.

Pero cuando vamos en camino, no falta el que te ve con los códigos en las luces en azul, le tocas el claxon, le pones sirena, regularmente alcanzamos a ver cómo voltean a través de los retrovisores, te la mientan, hasta bajan su velocidad y cuando los rebasas te avientan hasta el carro y te sueltan ‘pinches policías mamones’”.

Pero si fuera a ellos, y ya me tocó, en esa ocasión íbamos a un asalto a domicilio en una colonia de Pachuca, vamos en emergencia, voy con los códigos (luces parpadeantes) y todavía un taxista se me mete, se frena y todavía saca la mano y me señala que despacio, voy con la torreta encendida, le aviento cambio de luces, la sirena y todo, y cuando lo voy rebasando me carga el carro. ‘Ojalá nunca me necesites’, pienso”.

Y sin querer, 15 o 20 días después, nos reportan un asalto a un taxista, vamos, llegamos y nos recibe con, ‘es que llegan hasta que se les hincha la gana’, y que le suelto: ‘en Rojo Gómez me tocó alguien igual que tú, un taxista que cuando llevaba prisa, traía una emergencia, traía los códigos y no me dejaba pasar’. Y ya no me dijo nada y se quedó callado”.

En este tenor, “Puma” comparte: “cuando sí te necesitan, tú eres el médico, tu eres psicólogo, el abogado, el ajustador, el de primeros auxilios, el que mueve la grúa, eres el banco, eres el que tú le vas a solucionar el problema a la persona”.

Obviamente, ahí sí te ven ya como una figura, pero esa figura es de exigencia al máximo, si ya llego el oficial me va a resolver mi problema, aunque yo sea el responsable, pero él me lo va a resolver y en el oficial recae la responsabilidad de mi problema, y a veces no muchas veces es cuestión del oficial”.

Y plantea que en los casos de accidentes, cómo van a resolver un problema, si la parte es responsable del accidente al pegarle a otro auto y esperar que casi el oficial funja de banco y le pague al afectado, “hay gente que es así, un ejemplo, un Nissan le pega a un BMW 2019 y no tiene seguro, llegó yo, y la gente te dice: ‘oiga oficial, ¿y ahora cómo le hago?’”.

Quieren que uno les resuelva el problema, y esa misma gente después ya se te voltea, pues aunque estés haciendo tu trabajo, las partes vuelven conflictivo el trato entre el usuario y el policía. Te ven primero bien cuando es a su favor el siniestro, pero cuando salen afectados, la gente se pone en total desacuerdo, es un trato donde no hay mucho respeto”.

Menciona que en lo laboral la gente piensa mal del oficial, pues con que llegue el policía a un lugar donde no sabe ni quién es el responsable y con el simple hecho de entrevistarse con una de las partes, la otra parte ya lo ve mal, “y es que ven al oficial, como que tú ya te estás poniendo de acuerdo con la otra persona. Se confunden las cosas, pasa que tu está hablando a la mejor con el papá de una afectada para ver a dónde se va a trasladar y la otra parte afectada ya empieza a pensar que le están dando dinero al oficial”.

Algunos piensan que con el hecho de presentarse, el oficial va a prestarse a recibir dinero, lo cual no es así, “la gente actúa muy a la defensiva”.

“Puma” menciona que con tan sólo con el hecho de detener un carro en la carretera, por una infracción de tránsito, desde el primer momento ya pueden ver la actitud de la persona tan sólo con la forma de estacionarse y de bajar del vehículo, si viene altanera, a la defensiva o agresiva, “desde ese momento ya te está ofendiendo, te reclama qué porque lo paras”.

También pueden observar a quienes colaboran, por lo que pueden anticipar con quienes podrá haber fricción. Y por lo regular, quienes actúan de forma altanera, suelen traer alguna situación irregular.

“Cobra” reconoce que la sociedad ya no guarda respeto por el policía, “antes que te gusta, incluso antes cuando estabas chavo, te decían ‘ahí viene la Judicial’ ¡uufff! Nombre, te desaparecías, eras la blanca paloma. Todavía con la Ministerial, sabían y hasta tenía miedo, pero ahorita llegas y te dicen ‘¿Qué quieres qué haga?, haz tu trabajo’. Te exigen, les preguntas algo, no te dan la respuesta, no colaboran pero sí te exigen. Sus obligaciones nos las cumplen, pero los derechos sí los exigen”.

Y es que ante la exigencia de la sociedad para que se haga justicia, en algunos casos la misma sociedad no le está ayudando a los policías, aunque “Cobra” acota, “no lo ves en todas las colonias, hay lugares, por ejemplo, la Doctores, donde la gente es muy hermética. En la 20 de noviembre son contados los que te van a apoyar. En La Raza todos te ven pasar y te ven con recelo, la 11 de Julio, lo mismo. La Periodistas, algunos te apoyan, otro no. Es variado. No sé si es el nivel cultura, el modo en que se desenvuelven o el que te niega la entrevista es porque tiene broncas”.

La mayoría te dice: no quiero tener problemas. Pero no es que sean problemas, son soluciones las que podrían dar con su entrevista, pero no la dan”.

Refiere el caso de un homicidio que se presentó afuera de un comercio, al que llegaron a recabar testimonios, checar si había cámaras, donde sí las había, solicitar los videos para poder verlos y pedir que les facilitaran una copia, pero les respondieron, “No vi nada. -Oye están enfrente-. No vi nada. -¿Sus cámaras?- Es que no sirven. -Oiga le voy a solicitar de manera legal con un oficio donde me conteste de la misma forma para que refiera que no sirve su dvr para que no haya bronca-. No, ni te lo voy a recibir el oficio, ni lo hagas, yo no quiero broncas, simplemente no quiero nada”.

Y es que lamentablemente, con los datos en las carpetas, a veces los delincuentes ubican de donde vinieron los testimonios y agreden o amenazan a las personas, “a veces llegamos, los asaltaron, pedimos el video y nos dicen: es que mis cámaras no sirven. Lo que pasa es que ya vieron sus videos, conocen a sus agresores y ya no quieren aportar ninguna información. Se bloquean totalmente por miedo a las represalias”.

Además, nos comparte que en el caso más sonado que hubo en la capital hidalguense en este 2018, hubiese podido resolverse en menos tiempo, pero desafortunadamente el dueño de una mercería, no colaboró con la autoridad aportando sus videos, porque tiempo después gracias a otra cámara de otro negocio que les había pasado inadvertida, pudieron darse cuenta que a la víctima la subieron a un automóvil, justamente enfrente del negocio que no ayudó.

“Puma” abunda y refiere que con el Nuevo Sistema de Justicia, ahora existe la figura del primer respondiente, pero si no existe una denuncia o flagrancia, el oficial no puede actuar, “el mismo sistema te va a encaminando, en una detención es horrores, tu detienes a una persona, son ahorita las 6:37 de la tarde y el MP en una hora y media quiere que ya tengas todo tu documentación, y si lo haces rápido, corres el riesgo de hacerlo mal y caer en una responsabilidad y tu buen trabajo se puede venir abajo”.

La gente puede ver, que a la mejor se detuvo a alguien, al otro día ya salió, “la gente no sabe cómo fue ese proceso o quien lo sacó. Tu trabajo lo tratas de hacer lo mejor posible, pero a veces las instituciones dejan que desear. De por si el trabajo de uno es difícil, no tienes todas las herramientas, no tienes lo medios, estás en la carretera, donde no hay internet o medios para hablar, en lo que llegas y lo presentas con el MP, esperas y haces toda la tramitología, tú tienes un detenido y pasa el tiempo”.

Esa parte la gente no la conoce, cuando el detenido es llevado al MP, hay que hacer la papelería y todo lo que conlleva, se exponen los oficiales a los errores por la premura de que ya lo queremos. El abogado tiene todas las horas del mundo para analizarte tu informe, él se va a sentar para leerlo y ver ‘aquí está el error’. Pero tú tienes una hora y media o dos horas porque tienes que volver a tu tramo. El abogado tiene todo el día para ver de dónde agarrarse y ver cuál fue tu error”… y así salen los delincuentes.

Además, no todos los MP trabajan igual, pues puede haber diferencias entre el trabajo entre municipios y regiones, incluso de un mismo estado, por lo que el oficial batalla, saca copias y el tiempo transcurre, “y en ese tiempo, obviamente tu carretera ya no está cubierta al 100 por ciento”.

“Puma” explica que los oficiales vigilan ciertos tramos, pero al ir a presentar detenidos, el tramo que está a su cargo queda en resguardo de otro compañero y por eso, en algunas ocasiones, pueden llegar a tardar en presentarse en los siniestros.

Y comparte otra: con 700 pesos de gasolina diario, un oficial a veces debe hacerse cargo de dos o hasta tres carreteras, y viene a la mente del reportero la imagen de los federales en Puebla echando huachicol a su patrulla, “no los disculpo, pero a veces la gente no sabe que puede haber detrás de una foto“.

Con 700 pesos no alcanza para nada, como ciudadano exiges ¿dónde está la patrulla? Pero a la mejor ya dio dos o tres vueltas el oficial y la gasolina se le acaba”.

“Quieren acabar con la inseguridad, pero no le quieren meter nada, quieren que tú les hagas toda la chamba”, e incluso deben comprarse sus uniformes, equipo y accesorios para tener un buen desempeño, algo en lo que el oficial “Cobra” concuerda, al añadir que tienen que comprar sus guantes, los trajes para no contaminar las escenas, las cintas con las que acordonan las áreas, entre otras cosas.

Sobre los actos de corrupción, manifiesta que para que exista, debe haber dos partes, y por lo regular, la inicia el afectado, porque siempre va a intentar buscar un trato, no obstante, observa: “pero hay algo importante, yo creo que depende más del ciudadano que del oficial. Y ahí te va: en Querétaro, la gente, me pasa porque en Arco Norte transita mucha gente de Querétaro, los paras por alguna infracción, no sé qué cultura tengan, pero difícilmente buscan darte una dádiva”.

Por el contrario, DF y Estado de México casi siempre buscan ese trato por fuera, “si quieres acabar con la corrupción, empieza por el ciudadano; a la mejor el oficial no es tanto el culpable, es el ciudadano el que exige que no le hagan la infracción. Y sí me ha tocado que el queretano no se presta a la corrupción, le haces la infracción y no te reclama. Es algo que se debe estudiar, cuál es la formación allá”.