El problema del daño en la capa de ozono es un ejemplo de la forma en que operan, por un lado, los intereses de grandes corporativos y por otro, la desinformación generalizada sobre fenómenos físicos y químicos que impactan en la vida en este planeta. Inventados en la década de 1930, los clorofluorocarbonos (CFCs) no parecían ser dañinos, quizá porque son químicamente estables. No reaccionan con otras sustancias y tienen una bajísima conductividad térmica, así que son excelentes aislantes. Algunos se evaporan y vuelven a condensarse a temperatura ambiente, lo cual los convertía en refrigerantes “perfectos”.

Por otra parte, el ozono (cuya molécula está constituida por tres átomos de oxígeno) es uno de los componentes de la atmósfera. Cerca de la superficie terrestre el ozono es un contaminante que tiene una vida media muy baja. En la estratosfera, sin embargo una molécula de ozono puede mantenerse durante muchos años sin interactuar con otras sustancias, formando lo que conocemos como la “capa de ozono” a una altura de entre 15 y 30 km de altura.  Solo una pequeña proporción es ozono en esa capa. Sin embargo es suficiente para absorber mucha de la peligrosa radiación ultravioleta, causante, en gran medida, del cáncer  en la piel.

En 1974 un ejecutivo de la DuPont declaró ante el congreso en EUA que: “la hipótesis de que el ozono reacciona con el cloro es en este momento puramente especulativa y carece de evidencia concreta que la soporte.” Pero, dijo él: “si los datos científicos creíbles…demuestran que los CFCs no pudieran ser usados sin riesgos para la salud, DuPont detendría la producción de estos compuestos”  REF1.

Luego de una abrumadora evidencia científica donde destaca el trabajo de Mario Molina y Sherwood Rowland REF2, transcurrieron 14 años antes de que la compañía cumpliera esa promesa.

Es fundamental considerar el equilibrio ambiental. Ignorar este equilibrio equivale a firmar una sentencia de muerte sobre millones de seres vivos (nuestra especie incluida en ellos).

Esta historia da pie para mantener la esperanza. Hemos visto cómo es que la gente y las instituciones, a pesar de los errores humanos, puede detectar un problema e implementar soluciones para atacarlo.

El problema del calentamiento global afecta los intereses de grandes corporaciones y también la vida en la tierra, tal y como la conocemos. Esta otra historia aún no termina. La sociedad debe involucrarse aún más. Esperemos que cada quien asuma su responsabilidad.

 

✉️ carlos.soto.cs8@gmail.com

Twitter: @Cs8Soto

 

 

 

 

REF1 Limits to Growth. Donella Meadows. Earthscan, 2005.
REF2 https://en.wikipedia.org/wiki/Mario_J._Molina
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