La directora del Instituto Hidalguense para las Mujeres, María Concepción Hernández Aragón indicó que la institución a su cargo trabaja en el empoderamiento de las mujeres que se encuentran en estado de reclusión, atendiendo situaciones como derechos humanos, salud, educación, deporte y empleo.

Expuso que parte de las obligaciones que tienen que realizar la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Hidalgo en el tema de la reinserción social de las mujeres que ahora están en alguna situación de reclusión, obviamente es atender lo que dice la Ley Nacional de Ejecución de Penas, sobre cómo debe trabajar la SSPH, porque es la dependencia que tiene la responsabilidad de trabajar todos los programas de reinserción social que favorezcan que las mujeres precisamente logren empoderamiento, tanto al interior de los centros de reinserción, como que se preparen para cuando en un momento dado tengan la oportunidad de salir, obtener su libertad y de reinsertarse a la sociedad.-

Hernández Aragón indicó que hay seis elementos fundamentales en los que tienen que trabajar, el primero es todo el conocimiento y el reconocimiento a sus derechos humanos, la segunda situación importante es procurarles situaciones de empleo y de capacitación para el trabajo, la tercera situación importante es cuidar de su salud y fomentar en ellas el deporte y cuidar la parte de la educación, para que tengan acceso a la educación.

“Son temas importantes porque son temas necesarios que necesitan las mujeres y los hombres también, pero hablemos específicamente de las mujeres, para en un momento dado, reinsertarlas a la sociedad”.

Manifestó que el deporte es una actividad muy importante, pues permite en un momento dado, el tener a las mujeres en situación de reclusión con este autocuidado de su salud, pues quien practica deporte también está cuidando de su salud pero también tienen actividades que un momento dado les permitan tener ocupado su tiempo al interior de los Centros de Readaptación Social.

“En todos los temas podemos coadyuvar y debemos coadyuvar desde el Instituto Hidalguense de las Mujeres, porque siendo el organismo público rector para la construcción de la igualdad entre mujeres y hombres, y para la erradicación de la violencia contra las mujeres, pues obviamente estando las mujeres en una situación de doble vulnerabilidad, por su condición de mujer y por su situación de reclusión, tenemos que trabajar de la mano y trabajar de manera coordinada e interinstitucionalmente hablando con cada uno de los centros de reinserción social, y es lo que estamos haciendo justamente”.

Apuntó que desde el año 2017 y a partir de este 2018, han estado muy cercanos desde el IHM a los Centros de Reinserción Social, como Pachuca, Tula, Tulancingo, Actopan, Ixmiquilpan y Mixquiahuala, que es donde el número de mujeres privadas de la libertad es más alto que en otros Ceresos que hay en el estado.

Hernández Aragón dijo que están trabajando en ciclos de empoderamiento que comienzan por hacerles saber cuáles son sus derechos humanos, pues aun en la situación de reclusión en la que se encuentran, su condición de persona no se pierde, por lo tanto tienen vigentes todos sus derechos humanos.

“Les informamos de cuáles son sus derechos humanos, pero también les informamos de cuáles son las situaciones de violencia que deben evitar una vez que se reinserten a la sociedad, y también cuales son las situaciones de violencia que deben evitar ejercer, además de que deben también tener un conocimiento para evitar que les ejerzan violencia al interior de los Centros de Reinserción Social, ya sea por las mismas autoridades o con otras personas que están compartiendo los espacios”.

Manifestó que acudieron a hablarle sobre los tipos y modalidades de violencia, de cómo resolver conflictos de forma no violenta, porque muchas veces el propio esquema en que se encuentran inmersas cuando llegan a una situación de reclusión, implica vivir y ejercer violencia, un poco para defenderse y un poco para cualquier otra situación que permita en un momento dado estar vigentes en una situación de autodefensa.

Además, se les platica sobre cómo deben controlar sus emociones, pues estar en una situación de privación de libertad no es nada fácil, pues al final del día se pueden tener programas muy avanzados o muy desarrollados, “pero cada día es el mismo lugar, y no tienen las mujeres que están en esta situación, la oportunidad de desplazarse, de interactuar con otras personas, entonces la convivencia diaria, cotidiana, en un espacio determinado, hace que las emociones obviamente sean difíciles, por eso les enseñamos ese manejo de emociones”.

Hernández Aragón dijo que otro programa en el que han participado junto con la Secretaría de Seguridad Pública con los centros de reinserción social es proporcionar a través de su programa de becas, becas para las mujeres que están en situación de reclusión, que estén cursando alguna licenciatura o que estén cursando su nivel de bachillerato, o bien becas para sus hijas que estén cursando la preparatoria.

“Esto porque las mujeres privadas de la libertad, siguen, muchas de ellas, siendo las responsables de su familia, y muchas veces afuera la realidad para los hijos e hijas es muy compleja, porque si la mujer está en situación de reclusión y si no tiene un ingreso propio, si no le está mandando recursos para la manutención de la familia, pues se complica también la situación para las hijas y los hijos”.

Refirió entonces, que aquellas mujeres hijas de otras mujeres privadas de la libertad se les está apoyando a través de las veces que tiene el Instituto, “y a las mujeres que están en situación de reclusión, para fomentarles el autoempleo, les estamos apoyando también con algún crédito, ya sea individual o colectivo, para diferentes proyectos”.

Por ejemplo, en Ixmiquilpan, la funcionaria indicó que dieron un crédito colectivo que beneficio a 11 mujeres para fortalecer su negocio de maquila de ropa con la compra de insumos, y en Mixquiahuala se les otorgó un crédito a finales del año pasado a dos internas que quería invertir en materia prima para hacer piñatas, dada la época navideña que ya se aproximaba.

“¿Qué es lo que estamos favoreciendo con esto?, que las mujeres se autoemplen, que fortalezcan su economía, que sigan apoyando a la familia que está al exterior del Cereso y también estamos fomentando que las mujeres que se deciden a poner un negocio de esa naturaleza, puedan emplear a otras mujeres que también están en situación de reclusión”.

Hernández Aragón  destacó que en el caso de Mixquiahuala, era dos internas, que pusieron su negocio de piñatas, y terminaron empleando a sus compañeros en situación de reclusión, “así se fomenta esto que es tan necesario para lograr los procesos de reclusión”.

La funcionaria estimó que las mujeres apoyadas son 11 en Ixmiquilpan, dos en Mixquiahuala y compartió que hace algunos meses conversaron con la directora del área femenil del Cereso de Pachuca, para que en un momento dado, se monitoree cuántas mujeres que están en situación de reclusión en Pachuca, tendrían el interés de contar con un crédito, de los que da el IHM, para que fortalezcan o emprendan alguna actividad que les genere el fortalecimiento de su economía aquí en Pachuca.

 

Cuando las mujeres salen libres

Para preparar a las mujeres que están en los centros de reinserción social, Hernández Aragón dijo que trabajan los procesos de empoderamiento a través del conocimiento de sus derechos y a través del manejo de emociones, para que estén listas al momento de obtener su libertad, luego de un periodo de estar en situación de privación de libertad.

“No es fácil reinsertarse a la sociedad, todavía seguimos siendo una sociedad muy prejuiciosa en la que cuando nos dicen que una persona –hombre o mujer-, ha estado en una situación de reclusión, tenemos reservas para contratarla para un empleo, para tener interacción con esa persona”.

“Y si se trata de una mujer, todavía la situación de discriminación permea mucho más, la desfavorece o la vulnera mucho más que si fuera un hombre”.

Explicó que cuando un hombre se mete en una situación que lo lleva a prisión, se le ve relativamente más común, pero en el caso de una mujer la que se involucra en un ilícito, obviamente el prejuicio es mucho más alto.

“El señalamiento, el cuestionamiento y la discriminación son más complejas, de esta realidad que se van a encontrar las mujeres cuando salgan, incluso una realidad que puede devenir de su propia familia, de su esfera cercana, de personas conocidas, es de lo que les hablamos a las mujeres y les enseñamos toda esa parte del empoderamiento, porque desafortunadamente tiene que estar preparadas para vivir situaciones así”.

Consideró que no les es tan fácil reinsertarse con la familia, ni tampoco es fácil su reinserción a la comunidad u obtener un empleo, por lo que se les prepara para poder enfrentar todo esto.