Por: Dr. César Pérez Marcial

 

El ciclo de la migración ya sea nacional o internacional tiene un importante componente económico que la mayoría puede reconocer a simple vista por que los migrantes en ocasiones se ven, ya sea porque se van o porque llegan, pero no todos los requieren irse son los que se van, el inicio de este recorrido se da en las desigualdades en ingresos o en condiciones, los sujetos que cuentan con información, con algunos medios para emprender la salida del lugar, lo hacen pero los que no cuentan con información o con medios tienen una mayor dificultad para tomar la decisión y continúan en las condiciones que los afectan en el largo plazo.

El hecho de contar con información, oportunidades o medios es fundamental, se generan relaciones entre el individuo y el posible destino, como ¿Qué va hacer? ¿Dónde va estar? ¿Con quién se relacionara? ¿Qué resultados habrá? entre muchas otras suposiciones que por lo general la respuesta a todo esto es ambigua y puede depender de las habilidades y capacidades del que se integre al flujo de migrantes; la elección del destino también se selecciona, discriminando, por los elementos o aspectos que le convienen al migrante de los potenciales destinos, como el hecho de viajar a una ciudad determinada de un país o de otro. Más cercano a las oportunidades el futuro y nuevo migrante podrá seleccionar como realizara el recorrido, el tiempo para hacerlo y en cierta medida con quien. Hasta este momento la ventaja la tiene el sujeto al poder tomar decisiones.

Ya en el recorrido existe una dependencia al espacio recorrido que afecta a los acuerdos tomados con anticipación al ya no parecer tan claros o fuertes, existen situaciones o condiciones que quiebran los planes, como el hecho de cruzar un espacio desconocido con agentes y elementos también desconocidos, la vulnerabilidad se hace presente y es distinta para hombres, mujeres y niños que están en los flujos, parecería que esta es un nueva escala de discriminación en donde el migrante no puede hacer gran cosa para evitarla, la información no ayuda, distorsiona las suposiciones, intentando hacer menos la situación pero lo cierto es que los riesgos que adquieren los migrantes más allá de cualquier cosa en el México actual pone más en peligro sus vidas por lo que en estos casos la realidad supera la ficción o suposición del migrante.

Cuando se logra evitar los riesgos, superar los miedos y afianzar los planes aun temporalmente, los migrantes se exponen a otros niveles de discriminación en la migración que se da en las localidades, como es la estigmatización por ser migrante, que los coloca como delincuentes, problemáticos pedigüeños, en otras ocasiones son invisibles ante los ojos de las sociedades e instituciones, se omite su existencia y su paso por esos lugares, muy pocas veces son vistos por la sociedad como desprotegidos, vulnerables y sujetos de apoyo.

Los que logran llegar al destino después de superar los riesgos (la muerte) pasar por enfrente de los ojos de los que no hicieron nada por ellos, no los hace ver como personas con experiencias y quizá fuerza distinta, no se elimina la imagen negativa, no evita la discriminación al contrario se subraya, ahora son los indeseables, los que ocupan un lugar de otros con más apelativos que conocimiento de las causas de los migrantes; las complicaciones en el empleo y en la residencia se incrementan solo por el hecho de NO ser de ese lugar, de haber llegado quizá igual que otros pero no pertenecer al lugar de ese tiempo, quizá esta sea de los peores niveles, porque los mismos que pasaron el evento similar son los que también discriminan.

Solo una sección de lo que involucra la migración no tiene o sufre esos niveles de rechazo y por supuesto que es el resultado económico, lo que además de ser buscado por los mismos migrantes es visto con buenos ojos en ambas partes de la migración, difícilmente se hace referencia negativa a las remesas (producto de una integración desigual a un mercado laboral) circulación del capital (empleo-salario-impuestos) que son aprovechados por un grupo específico y por el otro lado es un ingreso o complemento para las familias, a falta de mayores niveles de ingresos u oportunidades de empleo, que les permite la subsistencia en muchos casos pero no la superación de las condiciones que originan la migración; estos recursos son vistos como el apoyo que requieren los hogares y las localidades.

Las remesas han sido objeto de integración y no de discriminación, se han creado recientemente si lo comparamos con los más de 100 años de migración en México, los instrumentos para facilitar e integrar a las remesas a la vida económica de las familias e instituciones, la visión que se ha tenido del nicho de servicios financieros y bancarios para el traspaso de los valores producto de la migración tuvo un despegue impresionante, hace apenas 30 años las remesas pasaban por sobre de correo, un giro postal, una entrega de mano a mano, lo que era lento, complicado y riesgoso, ahora las transferencias bancarias pueden ser inmediatas, sencillas, de amplio uso; hablamos de inclusión financiera, manejo de instrumentos bancarios, cuentas internacionales o conectadas entre distintos sistemas bancarios, no hay mayores complicaciones, se busca facilitar, captar un mercado originado en la desigualdad de tratos, cubrirlo con un acceso libre a todos aquellos que necesiten enviar o recibir dinero desde otro lado a cambio de un cobro por operación y otro por el manejo del instrumento, con el potencial consumo de servicio como seguros de vida o acceso a programas asistenciales.

No por nada se tiene el día internacional de las remesas (16 de junio) y del migrante (18 de diciembre) pero con niveles opuestos en la instrumentación institucional que se nutre de ambas; la inclusión financiera se establece para facilitar el traspaso de los recursos, facilitar los pagos por este servicio tan necesario y de amplio beneficio para los migrantes, pero sin olvidar que se ha convertido en un gran negocio para las empresas bancarias y remesadoras internacionales esta instrumentación, conexión, gestión y evaluación ha sido con una prontitud  e impacto que ha logrado que aproximadamente el 60% de las remesas mundiales y quizá algo así de cercano de las estimaciones nacionales que pasan por canales llamados “formales” y generando de su evaluación se desprendan visiones de nuevos problemas como el lavado de dinero y recursos del crimen organizado.

Que discriminación ahora tiene la migración al no ser objeto de políticas, programas y acciones tan eficientes y oportunas como la inclusión financiera, no se trata de hacer una hoguera para incinerarla, al contrario debe ser la punta de lanza para la inclusión social de los migrantes reconociendo su peso económico también nacional porque el mismo efecto esta en las transferencias que se dan en el mismo espíritu que las remesas pero conectando espacios nacionales, con cobros distintos y necesidades similares; la bancarización, educación financiera y la inclusión tendrá sus matices de discriminación en los próximos años y mucho relacionado con la migración.