El ser humano es la especie que presenta la infancia más larga en este planeta. Comparativamente, los orangutanes (unos 8 años) y las ballenas (de 6 a 13 años), presentan periodos de aprendizaje mucho más breves. Durante ese tiempo, los individuos de cada especie, deberán aprender lo necesario para sobrevivir de manera independiente en el difícil ecosistema que cada individuo tiene ante sí.

Por otra parte, la educación de un universitario promedio, puede tomar entre 16 a 17 años desde la escuela elemental. Así, lograr que un estudiante se vuelva independiente y comience a retribuir a la sociedad lo que ésta invirtió en su educación, es una tarea larga. No obstante, si se prepara adecuadamente a los estudiantes, los resultados son muy alentadores. En los justas académicas internacionales de este año, México ha obtenido resultados verdaderamente notables.

En la tragedia de Hamlet, de William Shakespeare, vemos la historia del heredero de la corona de Dinamarca. Escrita alrededor del año 1600, la historia se basa en una leyenda del siglo XIII. El joven príncipe Hamlet debe vengar la muerte de su padre y asumir la corona. Sobre esta obra se ha hecho todo tipo de análisis, desde lingüísticos, hasta psicológicos. El matemático y escritor Jacob Bronowski mencionó en una ocasión, que la verdadera tragedia radica en que, luego de un largo periodo de profundas dudas y justo cuando está preparado para convertirse en un excelente rey, Hamlet muere. Queda la tragedia de la muerte temprana de un joven principe.

La obra se alza como una alegoría de la vida del hombre. Los seres humanos tardamos mucho tiempo en volvernos independientes y productivos.

Los jóvenes de la generación denominada millenial, son frecuentemente criticados porque, en la opinión de algunos, se pasan la vida posponiendo decisiones importantes. Este comportamiento sin embargo, va más allá de una generación particular. Podríamos retomar la reforma educativa y diseñar estrategias que involucren a los jóvenes en planear su propio crecimiento educativo y profesional. No es, como mencioné antes, una tarea fácil. Pero si continuamos tratando a los jóvenes como menores de edad intelectuales, estaremos malgastando un recurso preciado: su juventud e ímpetu. La educación en México es una de las tareas más importantes desde la perspectiva que se mire. No debemos escatimar esfuerzos y recursos en una mejor preparación profesional de nuestros estudiantes. Son, literalmente hablando, nuestro bien más preciado.

 

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