Sentimos tan ajena a la violencia que acostumbramos adjudicarla a especies que consideramos primitivas desde la perspectiva evolutiva. Frases como: “se comporta como un gorila” o “fulano de tal es un Neanderthal cuando se enoja”, ponen de manifiesto que concebimos al odio como algo lejano a nuestro comportamiento cotidiano o el de nuestro grupo familiar.

Hace unos días recibí el video que me envió un amigo de mi juventud. Padre amoroso, hombre trabajador y esposo amable; me llamó la atención que su video muestra cómo una madre de familia —quien portaba un arma de fuego para su protección— impide que un individuo armado pueda sustraer a un menor de edad a la salida de una escuela primaria. El video en cuestión termina cuando la mujer acciona su arma —con pasmosa habilidad— al pecho del asaltante, el cual queda desarmado y herido en plena vía pública. Pude notar que mi amigo celebró el incidente como si se tratara de un penalti anotado por su equipo favorito… ¿Somos proclives al odio y la violencia cuando nos sentimos amenazados? Parece que este atavismo es aprovechado por los políticos.

En el siglo XIX el denominado “racismo científico” en los EUA justificó la esclavitud estableciendo que los afroamericanos eran intelectualmente inferiores y que representaban “un peligro” para la población “blanca”.

El temor al supuesto peligro de “mezclar” diferentes “razas” (término pseudocientífico, popular en el siglo XIX) no se ha superado del todo. Hoy en día, existen personas que se jactan de no “mezclarse” con simpatizantes de partidos políticos distintos al suyo.

El comportamiento del electorado durante el tiempo de campañas dista mucho de lo que esperaríamos de la especie —pomposamente— auto denominada homo sapiens.

¿Qué es lo que detona las virulentas reacciones de odio de algunos individuos en contra de quienes consideran adversarios políticos? Intentan etiquetar de “inferior” al contrincante para así justificar la supuesta superioridad de lo que identifican como “su grupo”.

Ningún individuo que use el odio como plataforma política ni como argumento de vida, puede ser tomado en serio. Ése no debe ser el camino en la política. El sembrar ideas de odio y de supuesta superioridad de un grupo sobre otro no tiene lugar en la búsqueda de una nación incluyente.

 

✉ carlos.soto.cs8@gmail.com

Twitter: @Cs8Soto

 

 

FUENTES:
  1. https://www.pbs.org/wgbh/aia/part4/4h3106t.html
  2. https://www.pbs.org/wgbh/aia/part4/4h3106t.html
  3. https://books.google.com.mx/books?id=vFoTMiH7akIC&printsec=frontcover&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false