El estado de Hidalgo corre el riesgo de ver incrementados los “cementerios” de autos “chocolate”, con la apertura en la frontera norte a autos usados de origen estadounidense, que sin refacciones en México, son de “usar y tirar”, alerta la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).

El problema parecía estar controlado, pero si hay candidatos o gobernadores, o diputados, de estados fronterizos, que a cambio del voto ofrezcan regularizar vehículos extranjeros, volveremos a tenerlo“, afirmó Alejandro Blasio González, director de la AMDA en Hidalgo.

Respondió así el empresario hidalguense a la llamada de alerta que emitió la AMDA nacional, en el sentido de que la importación de vehículos se ha intensificado a raíz de la presente campaña electoral.

En un comunicado oficial la AMDA rechazó la propuesta de legalizar los vehículos “chocolate” en México, debido a los efectos negativos para la economía, la seguridad y el medio ambiente que provoca la introducción desmedida de vehículos usados extranjeros.

No podemos olvidar que de 2006 a 2008 los vehículos usados importados superaron el número de vehículos nuevos vendidos en México. Todavía en el 2012 este tipo de unidades representó 40.1% de los automotores nuevos comercializados, lo que contrasta con el 8.1% del 2017“, advirtió el director general adjunto del organismo, Guillermo Rosales Zárate.

A su vez Blasio González aseguró desconocer si ya se relajaron las férreas medidas de seguridad para abatir la importación de “chatarra” estadounidense, pero consideró que de ser así, sería realmente muy riesgoso.

Recordó que la carretera Pachuca-Ixmiquilpan, por citar un ejemplo, está sembrada de cementerios de restos de automotores, el grueso de los cuales son de origen estadounidense.

Son coches que nuestros connacionales compran pensando que en México las agencias cuentan con refacciones para darles mantenimiento, para repararlos, pero no es así”.

Dejó en claro que aunque aparentemente se trata del mismo modelo, y de las mismas marcas que se comercializan en México, “son autos diferentes, así sea por un tornillo, y aquí no tenemos esas refacciones”.

Precisamente por esta razón, dijo, y después de la bárbara importación de vehículos estadounidenses usados, las agencias automotrices en México llegaron al acuerdo de advertir a sus clientes, de entrada, que en sus talleres no se reparan vehículos “chocolate”.

Ante esta situación, “o viajan los dueños a Estados Unidos en la búsqueda de las refacciones, o terminan abandonando el vehículo en un deshuesadero, siendo esta última la opción que terminan tomando en la extensa mayoría de los casos”.