En el segundo debate de candidatos a la presidencia de México que se llevó a cabo el pasado domingo 20 de mayo del presente, José Antonio Meade, candidato del PRI, realizó un señalamiento personal de la candidata plurinominal de Morena al Senado, Nestora Salgado.

En cadena nacional, el candidato llamó secuestradora a Salgado e incluso leyó un extracto de la sentencia donde la señalada pide un “rescate” por un menor de edad.  Ante estos hechos la candidata al Senado señaló que demandará al candidato Meade por difamación.

Pero más allá de la efervescencia política del momento ¿quién es Nestora Salgado? ¿De qué fue acusada? ¿En qué situación jurídica se encuentra? ¿Es una víctima del sistema o es una secuestradora?

Por principio de cuentas hay que decir que Nestora Salgado fue Comandante de la Policía Comunitaria de Olinalá, Guerrero. Es decir, responsable de un grupo de personas que consideraron necesario tener su propia policía por la ola de violencia desatada en su comunidad. El problema de inseguridad fue de tal magnitud que las autoridades que debían procurar la seguridad de las personas “al parecer” no cumplían con su función o simplemente se veía rebasadas por las organizaciones delincuenciales en aquel estado.

Por tanto, Salgado y otras personas se dispusieron a encabezar un grupo que hiciera frente a la delincuencia. El resultado no fue del todo halagüeño. Es bien sabido que estas personas (policía comunitaria) no tenían las facultades de una policía formal. Más bien se trataba de vecinos organizados que hacían algunos rondines para mantener vigilada su comunidad.

Por tanto, las policías comunitarias se encontraban en un estado de indefinición. No podían hacer otra cosa más que remitir ante las autoridades correspondientes a las personas que consideraran perniciosas para la tranquilidad de sus comunidades.

Tomando en cuenta esos antecedentes, Nestora Salgado se metió en varios problemas. Porque cuando la juzgaron por algunos “delitos” (secuestro para ser preciso) se comprobó que en realidad se trató de “detenciones legales” realizadas por la Policía Comunitaria de Olinalá, y no acciones personales, además de que el cobro por la liberación de esos detenidos no se trató de un “rescate”, sino de una “fianza”.

Por esos motivos, los jueces no procesaron a Salgado por la falta de elementos para procesar, con las reservas de ley. Es decir, no pudieron comprobar ni delitos de secuestro agravado ni privación de la libertad.

Por tanto, la acusación de Meade en contra de Salgado se encuentran fuera de contexto. Porque el aspirante priista José Antonio Meade dio lectura al testimonio de una persona, que en 2013 acusó a Nestora Salgado de exigirle 5 mil pesos, a cambio de la liberación de su hija, detenida por la Policía Comunitaria de Olinalá.

Meade leyó textualmente: “Soy la comandante Nestora Salgado –leyó Meade–, y sólo le llamo para decirle que, a cambio de la libertad de su hija, me tiene que entregar la cantidad de 5 mil pesos, así que ya sabe, cuando tenga esa cantidad, me la entrega y, entonces, yo le entrego a su hija”.

 Aunque Meade atribuye estas palabras a Nestora Salgado, en realidad no existen pruebas de que ella alguna vez las haya dicho. Se trata, en realidad, de un extracto de las declaraciones ministeriales formuladas por un matrimonio, cuya hija fue arrestada por la Policía Comunitaria de Olinalá, y fueron extraídas de la página 10 de la causa penal 05/2014-I, instruida contra Nestora Salgado por el delito de secuestro.

Cuando Meade dio lectura a dicho extracto del expediente, sin embargo, omitió señalar que en la página siguiente de ese mismo expediente, el juez determinó que dicho testimonio no podía ser considerado verídico, debido a que los denunciantes incurrieron en diversas contradicciones e inconsistencias.

Luego de analizar este testimonio, el juez concluyó que los integrantes de este matrimonio “no se conducen con probidad en los hechos que narran en sus diversas comparecencias ante el órgano investigador, y por lo tanto, sus declaraciones se desestiman”.

Con estos argumentos, Nestora Salgado inició un juicio por difamación, calumnia y daño moral ante el candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade. Veremos en los días posteriores que se resuelve sobre el particular.

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