En el marco de las campañas políticas nos encontramos una noticia que eriza la piel. Resulta que los tres jóvenes estudiantes de cine que estaban desaparecidos desde hace varias semanas en el municipio de Tonalá, en el estado de Jalisco, fueron localizados.

Según la Fiscalía General de Jalisco confirmó que los restos humanos, localizados dentro de tambos con residuos químicos que se encontraban en una casa de la colonia Rancho de la Cruz, en Tonalá, corresponden a los tres estudiantes de cine, desaparecidos desde el pasado 19 de marzo.

Con esta noticia el país nuevamente se paraliza por el horror. Porque la forma y el fondo son inaceptables. En vida estos jóvenes eran estudiantes como muchos millones en el país. Me atrevo a decir, que en la mayoría de las familias mexicanas existe al menos un joven que va a la universidad y que llena de orgullo a sus parientes cercanos. Padres, hermanos, primos, amigos muchas personas fijan grandes expectativas en lo jóvenes que acuden a la universidad. Se hacen planes y se fijan metas a largo plazo respecto del desempeño profesional de aquellos.

Pero todo lo anterior se borró de repente porque según las autoridades los estudiantes estuvieron en un lugar equivocado siendo confundidos con personas de un cártel del narcotráfico.

Ante esta realidad, nos volvemos a preguntar en dónde están las raíces de los problemas de este país. El problema es que nuevamente tres inocentes perdieron la vida por la descomposición social que vive el país como producto de la guerra entre los grupos del narcotráfico. Eso es inaceptable.

Pero, también hay que hablar de la forma, el ser disueltos en ácido es verdaderamente dantesco. Propio de realidades que rebasa por mucho el entendimiento racional. Según las autoridades fue a través de las redes sociales que se dio a conocer que fueron privados de su libertad en el fraccionamiento Colinas de Tonalá tras haber realizado una filmación, aproximadamente entre las 18:00 y 20:00 horas.

De acuerdo con los hechos denunciados ante la Fiscalía General del Estado, después de que habían terminado de realizar una dicha filmación, se dispusieron a regresar a sus hogares en diferentes vehículos. Fue en el trayecto cuando una de las unidades se descompuso. Ahí, los estudiantes fueron interceptados por seis hombres, quienes los llevaron a otra casa ubicada en la calle Lechuza, donde presuntamente fueron asesinados.

Es muy lamentable esta situación. Hay algo en la psique de los delincuentes que los motiva a realizar estos actos fuera de todo raciocinio. Esta violencia debe de detenerse con un frente común entre la sociedad y el gobierno.

No podemos aceptar como pueblo que esto sea algo cotidiano. Es necesario hacer un alto en el camino de las campañas y firmar un pacto para que los principales actores políticos se comprometan a tener un mayor compromiso con el pueblo de México en temas de seguridad.

Urge una estrategia integral para el combate al crimen organizado, una visión profesional para analizar el perfil de las personas que realizan estos actos (disolver en ácido a otros personas),  hay que hacer de todo para que los jóvenes estudiantes de ese país tengan integridad y esperanza de un mejor futuro.

 

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