Hidalgo le apuesta todo al turismo”, me comentaban hace unos días empresarios locales, al hacer notar las inversiones que realizan en la entidad hoteleros, restauranteros, balnearios, banqueteros, etcétera. Pero es una apuesta que no es única, pues todo México le apuesta al turismo, ante el decaimiento que sufre, con pocas excepciones, la industria manufacturera.

Con 39.3 millones de turistas extranjeros llegados a México en 2017, 4.2 millones más que en 2016, y una derrama económica de 21 mil 300 millones de dólares en año pasado, México se ha posicionado en el sitio octavo en el ranking mundial de turismo, y en el sitio dos más visitado de América, después de Estados Unidos.

Pero a estas cifras hay que añadir un turismo nacional compuesto por 35 millones de mexicanos, que al viajar dentro del país generaron una derrama de 200 mil millones de dólares y un total de viajes turísticos de 225 millones.

Cifras que en lo local se traducen a 2.4 millones de turistas y una derrama económica de 710 millones de pesos durante la Semana Santa 2017, lo que lleva a estimar para este año una afluencia de tres millones y una derrama de mil millones de pesos, solo en la “temporada alta” del turismo hidalguense.

A nivel internacional se ha considerado que el futuro económico de México, dados los vaivenes económicos mundiales, será eminentemente turístico, gracias en gran medida a la diversidad de climas, riquezas naturales, playas hermosas, sitios históricos, culturas, artesanías, etcétera.

Esto representa un mercado del cual Hidalgo quiere formar parte importante; tiene para competir riquezas naturales, infinidad de monumentos históricos, zonas arqueológicas, variadas expresiones culturales, tradiciones e historia, Pueblos Mágicos, el primer Geoparque en el país y la mejor gastronomía de México, esto último, según nombramiento anunciado por la Sectur federal.

Además, la falta de playas es sustituida por grandes y modernos parques acuáticos y un auténtico tesoro natural: aguas termales, y el reconocimiento de un primer lugar, desde hace varios años, en este renglón, desplazando a estados que estuvieran tan bien posicionados, como Morelos.

Resulta entonces comprensible que cadenas de hoteles nacionales e internacionales abran establecimientos en Hidalgo y tengan ambiciosos programas de expansión en la entidad.

Que empresarios locales transformen sitios, como la avenida Revolución, en Pachuca, en restaurantes, cafeterías, restaurantes-bar, etcétera, y que lleguen firmas nacionales a abrir sucursales y ofrecer joyería fina, joyería de fantasía, libros, ropa de línea y demás.

El gobernador del estado, Omar Fayad Meneses, aseguró el pasado viernes, al poner en marcha el Operativo Semana Santa 2018, que Hidalgo avanza para conformarse en el nuevo polo de desarrollo económico y turístico en el país.

Esto resulta alentador, si se considera que la actividad turística, contrario a la manufacturera y su elevada tecnificación, es una gran generadora de empleos.

Basta con observar los saturados establecimientos los jueves, viernes y sábados, por jóvenes y adultos jóvenes que comen, beben y conviven en zonas como la Plateada, Revolución y el Centro, para ver que la llegada de cadenas de restaurantes tiene razón de ser.

Ojalá y se siga impulsando al turismo no sólo con buenos deseos, sino con apoyos efectivos en mejora regulatoria, con acciones de seguridad pública y, de suma importancia, con modernas vías de comunicación y señalización.

 

✉ dolores.michel@gmail.com

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