Recuerdo bien mi época de la adolescencia, cuando conocí a ese personaje denominado disco jockey, ese hombre o mujer quien se encarga de poner discos en las fiestas, y entonces la gente baila con frenesí.

Si, recuerdo que me quedé hipnotizado por saber cómo era el proceso, y entonces yo fui buscando dónde aprender pero el destino tenía otra historia preparada, y aunque conocí más o menos lo que era ser esto, no pude dedicarme a ello como lo pensé, en mi adolescencia.

Siempre estuve impactado por aquel equipo de tornamesas de discos de vinil y esa consola de canales que permitirá controlar el volumen de salida, y entonces el ser Jay podía con trabajado y su habilidad y creatividad desarrollar un ser de canciones mezcladas para que la gente lo pasará bomba.

Siempre he admirado este oficio, es una especie de arte donde unas personas mezclan el arte que hacen otras, y se hace colectivo el asunto, y se incendia entonces la fiesta y el ritmo demencial sacude a los cuerpos humanos a movernos.

Y entonces conocí un universo que me llevaba a prestar atención en lo que era el uso de las tornamesas, porque no es lo mismo mezclar discos compactos o que mezclar discos de vinil.

 

Todo tiene una ciencia, y un porqué

El deejay entiende y comprende lo que es la fiesta, entiende de qué manera eleva los niveles para que la gente eleve su nivel de diversión, y entonces canción tras canción va elevando la atmósfera y se incendia todo sobre la pista.

Hombres y mujeres han desarrollado este oficio que desde la época de los años setenta se ha mantenido vigente y desde luego que hay cambios y evolución por que responde al desarrollo de la tecnología que se encuentra en el lamento.

El deejay debe saber de música, sus conocimientos deben estar en amplio espectro, pues debe conocer los géneros clásicos, como debe saber de música popular contemporánea o como debe saber de ritmos de salsa y bailables.

Eso es básico en un hombre o mujer quieren dedicarse a este negocio. Pues sus conocimientos deben de abarcar dimensiones enteras de grupos y músicos para acomodar las canciones en su momento más efectivo.

Uno de los deejays en Pachuca que ha conservado este oficio con 16 años de experiencia es el tornamesista Alberto Sánchez o mejor conocido como Dj Betote, cuyo talento pone a bailar a los de Pachuca sin límite de emociones y tiempo.

Durante mucho tiempo este tornamesista buscó la manera de acercarse a este medio, y tuvo la oportunidad de conocer a quien fuera su maestro, después de ellos todo fue cuestión de mostrar lo que había aprendido.

Poco a poco su trabajo era conocido en el circuito independiente de bares y centros nocturnos de esta ciudad capital, recintos que se sacudían al ritmo de la música que este personaje programaba.

Llevar el ritmo de una  fiesta no es nada sencillo, se debe tener actitud y ánimo, poner una canción que no tenga el mismo ritmo para bailar, puede bajar a los infiernos el nivel de la gente.

Si usted sabe en algún lugar donde se presente este Dee Jay, debe de poner atención y debe darse la oportunidad de asistir, seguramente tendrá la fiesta asegurada.

Alberto ha desarrollado un estilo propio, conoce bien como elevar el nivel de los clientes que están en el mismo recinto que él conoce de los ritmos actuales, de esas canciones que hacen que todo mundo tenga que bailar, además el pincha discos ha desarrollado un gusto peculiar por la música.

Recuerdo bien mi época de adolescente cuando me interesaba demasiado saber usar una mezcladora y tornamesas, ese arte de hacer por ejemplo el movimiento conocido como “scratch” es todo un espectáculo, que consiste en hacer girar el disco en sentido contrario.

Se encuentran determinados sonidos con los que se hace una especie de juego ahí en la tornamesa.

Dee Jay Betote es uno de esos pincha discos que desarrollado su trabajo desde la época análoga hasta estos tiempos donde todo es digital y el dominio de estas tecnologías contemporáneas dominan el ambiente.

Los géneros que puede mezclar Alberto son de fiesta, de mucha fiesta, donde la música de banda, la música electrónica, el reguetón y otros sacuden el cuerpo de los comensales, sacuden el cuerpo de los que bailan.

El ritmo de vida de un dj es complicado, pues trabaja mientras el mundo real duerme, eso no pasa en todos lados pero alguien debe de hacerlo, y se acostumbra el organismo a ese ritmo nocturno.

Esta es la segunda columna del Escenario Escarlata, que se encuentra ahora en este medio de comunicación, y que saldremos publicados todos los viernes para que usted conozca mucho más sobre los talentos de los músicos y artistas de muestra entidad, así como de otros proyectos.

 

Agradezco su tiempo por haber leído esta columna de un servidor.