Ciento treinta y nueve personas, entre ellas Carl Sagan, el astrónomo de Cornell, fueron detenidas hoy en el sitio de pruebas nucleares en una protesta contra las continuas pruebas subterráneas de armas nucleares realizadas por la nación ante una moratoria soviética”. La noticia fue publicada por el New York Times el 1 de Octubre de 1986, y estaba fechada en Nevada, Estados Unidos. Mientras se producían los arrestos, se realizaba la décima prueba nuclear subterránea del año, a 50 millas de distancia.

El astrónomo de Cornell detenido por oponerse a los ensayos nucleares, Carl Edward Sagan (1934-1996) fue alguien excepcional. Tuvo un papel destacado en los proyectos Mariner, Viking y Voyager de la NASA. Abrió nuevos caminos a la astronomía, al comenzar el estudio de la posibilidad de existencia de vida en ambientes extraterrestres. Impulsó la radioastronomía y fue un educador y divulgador excepcional. Sus trabajos de divulgación dentro de los que destaca la excepcional serie televisiva “Cosmos” conseguían y consiguen aún hoy, llegar y motivar a millones de personas en todo el mundo. Lo que hizo Sagan al poner sus conocimientos al alcance del común de la gente, es difícilmente superable.

Como se señalaba en esta columna hace tiempo, la oposición de Sagan a los ensayos nucleares se basaba en “un análisis de los cambios climáticos que  provocaría  una guerra con armas atómicas. Estas, al explotar sobre ciudades, formarían grandes nubes de polvo y humo que llegarían hasta la estratósfera donde permanecerían por años, ya que a esa altura sobre la superficie de la Tierra la lluvia no podría actuar para precipitar las partículas”. (“Invierno nuclear”, 01/12/2011). La  reducción en la luz solar que atravesaría el escudo de polvo y humo impactaría directamente en la producción de alimentos, entre otros efectos, llevando a la destrucción de la vida en nuestro planeta. El análisis de Sagan fue un elemento de suma importancia para desactivar las posibilidades de un conflicto nuclear en ese momento, algo que hoy parece resurgir de la mano de la ignorancia, desmemoria  y estupidez de algunos gobernantes.

En una entrevista Sagan contó qué fue lo que lo llevó a estudiar astronomía. Cuando era niño leyó que el Sol era sólo una estrella más. ¡Qué pequeño era entonces nuestro planeta, orbitando alrededor de una entre la fabulosa cantidad de estrellas que iluminaban el cielo nocturno!  Esa percepción lo impulsó a saber más sobre el cosmos. No fue un sueño de grandeza mezquina, como el de emperadores, reyes, y todos aquellos que quieren dominar a sangre y fuego a otros seres humanos. Fue un sueño de verdadera grandeza, un sueño que compartió con todos nosotros, el de saber más sobre quiénes somos y adónde vamos, un sueño que nos integra a la maravilla del universo, no que nos separa de ella. En un momento en el que nuestro planeta, nuestra casa, está en peligro, necesitamos más que nunca a científicos como Carl Sagan.

 

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